JUICIO POLITICO/CRÓNICA DE UN SISMO POLÍTICO EN EL CHIHUAHUA BLANCO/MARCO BONILLA RECHAZA USO POLÍTICO DE LA JUSTICIA FEDERAL Y EXIGE RESPETO AL ESTADO DE DERECHO/LA CAÍDA DE JÁUREGUI Y LA GRAN DUDA SOBRE EL FUTURO DE ACCIÓN NACIONAL
CRÓNICA DE UN SISMO POLÍTICO EN EL CHIHUAHUA BLANCO MARCO BONILLA RECHAZA USO POLÍTICO DE LA JUSTICIA FEDERAL Y EXIGE RESPETO AL ESTADO DE DERECHO LA CAÍDA DE JÁUREGUI Y LA GRAN DUDA SOBRE EL FUTURO DE ACCIÓN NACIONAL
TRAGICOMEDIA: La mañana de este lunes, en un giro propio de tragicomedia política, se armó el operativo mediático: se convocó a una rueda de prensa con la esperanza velada de que César Jáuregui saliera libre tras la audiencia para retomar su campaña por la alcaldía de Chihuahua capital. Y vaya que medios y reporteros sí se lanzaron en masa, abarrotando el lugar a la espera de los detalles; el gran detalle fue que la representación legal y el equipo de abogados de Jáuregui jamás aparecieron y terminaron por negar tajantemente haber hecho tal convocatoria.
FANTASMAS: ¿Los fantasmas detrás del llamado? Apunte usted a los regidores Félix Martínez e Isaac Díaz, acompañados por el exalcalde Juan Blanco y el exmagistrado Luis Villegas. La autoproclamada “marea blanda” que pretendía incendiar las calles y responsabilizar a la gobernadora Maru Campos de la caída de su aspirante se estrelló contra la cruda realidad: a pesar de la presencia de la prensa, los organizadores apenas juntaron a unas 80 personas en su manifestación y presumieron unas dos mil firmas de apoyo.
LEALTAD: Parece que el resto del panismo estatal, con más olfato que lealtad ciega, entendió perfectamente por dónde venían los tiros: mejor dejar que el huracán pase para que el golpe político no termine por descarrilar de plano el proceso electoral.
DETENCIÓN: La detención de César Jáuregui por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE) este fin de semana cayó como balde de agua fría y dejó en shock a más de uno. Aunque se veía venir tras las duras declaraciones de la gobernadora Maru Campos el miércoles pasado —sentenciando que lo hecho por Jáuregui “no se puede perdonar”—, la magnitud del sismo político rebasó las fronteras chihuahuenses para sacudir el panorama nacional.
FEDERAL: Apenas respiraba la FGE tras ejecutar la orden de aprehensión por ejercicio ilegal del servicio público y coalición, cuando la Fiscalía General de la República (FGR), encabezada por Ernestina Godoy, confirmó lo inevitable: iban por él bajo el cargo de “traición a la patria”. Un delito sin precedentes para un funcionario estatal que le bastó a la Federación para arrebatárselo a la fiscalía local y volarlo directo al penal del Altiplano, dejando con un palmo de narices la jugada con la que la Góber pretendía mantenerlo bajo su propia jurisdicción.
CÁRCEL: Aquí es donde el análisis se pone interesante. Por un lado, el círculo cercano del exfiscal —los mismos que lo empuñaron a lanzarse por la candidatura pese al cohetero político que cargaba desde el trágico fin de semana del 17 al 19 de abril y el operativo con agentes de la CIA— jura y perjura que se trata de una cacería de brujas para “bajarlo” de la contienda interna.
ESTRATEGIA: Por el otro, malpensados de la grilla local veían el movimiento de Maru Campos como un intento desesperado por adelantarse a la FGR y arropar a su hasta hace poco hombre de confianza bajo el fuero estatal. Sin embargo, la Federación tenía un guion muy distinto.
JURISDICCIÓN: Anoche, apenas el juez de control dictó que Jáuregui llevaría su proceso en libertad condicional (retirándole pasaporte y visa, y firmando periódicamente), los agentes federales le lanzaron el guante. Fue el encargado de despacho de la FGE, Gilberto Loya, quien a las 12:30 horas de este lunes confirmó lo obvio: Jáuregui ya está en manos de la FGR, juzgado por permitir la intervención de la CIA en un narcolaboratorio en el municipio de Morelos. Con la capacidad de atracción de la justicia federal, la casa estatal poco o nada pudo hacer.
NARRATIVA: A nivel nacional la lectura es lapidaria y va directo al ADN de la 4T: la caída de Jáuregui encaja perfecto en su narrativa de soberanía y rendición de cuentas, mientras en los corrillos políticos se comenta que este episodio deja al PAN en una posición sumamente delicada, donde muchos ya vislumbran un terreno entregado electoralmente en el estado.
SUERTE: Entre los incondicionales que lo querían en la boleta y los estrategas que prefieren mirar hacia otro lado, a César Jáuregui se le acabó el fuero, la campaña y la suerte.
COLOFÓN: En pocas palabras: Quisieron armar rueda de prensa con fervor de campaña, les faltó quórum, la fiscalía estatal quiso contener los daños y la Federación terminó barriendo la jugada llevándose al Altiplano al delfín panista bajo cargos de altísimo vuelo. ¿El costo político? Aún está por cobrarse.
JUSTICIA: Marco Bonilla cuestionó la acusación de traición a la patria que, señaló, el Gobierno Federal pretende imputar al exfiscal César Jáuregui, al considerarla desproporcionada y sin fundamento, y acusó a Morena de utilizar la justicia con fines políticos.
DERECHO: Bonilla aclaró que corresponde a los jueces calificar los procesos judiciales, pero exigió respeto al debido proceso, la presunción de inocencia y los derechos humanos. Precisó que esto no significa proteger a ningún funcionario ni impedir que se sancione a quien resulte responsable, pues la ley debe aplicarse por igual a todos.
ESPECTÁCULO: Señaló que Morena busca convertir la justicia en un espectáculo para desviar la atención de las desapariciones forzadas, los desplazamientos, la violencia, la corrupción y las deficiencias del sistema de salud.
NARCOTRÁFICO: “¿Quieren hablar de traición a la patria? Traición a la patria es no combatir al narco ni desarticularlos”, expresó, al acusar al oficialismo de presuntos pactos con el crimen organizado, huachicol fiscal y protección de funcionarios señalados, y mencionar los casos de Baja California y Sinaloa.
PROTECCIÓN: “Mientras en Chihuahua se actúa, allá a los suyos los protegen”, sostuvo, al exigir una sola ley para todos y rechazar lo que calificó como montajes y amenazas desde el poder federal.
AMENAZAS: “Aquí no nos van a asustar con montajes ni amenazas. Chihuahua y quienes aquí vivimos no nacimos para arrodillarnos ni para doblarnos por nada ni por nadie”, afirmó.
UNIDAD: Finalmente, Bonilla llamó a los ciudadanos y al panismo a permanecer unidos, al señalar que Chihuahua debe estar por encima de cualquier persona, cargo o proyecto individual, y que la prioridad debe ser la tranquilidad de las familias, la fortaleza de las instituciones y el futuro del estado.
DEFENSA: “Chihuahua no se entrega, no se negocia y no se rinde. Chihuahua se defiende. Y lo vamos a defender juntos”, concluyó.
DESLINDE: En medio de este terremoto político, la presidenta Claudia Sheinbaum salió a poner los puntos sobre las íes al deslindar públicamente a la gobernadora Maru Campos, al señalar tajantemente que no existen pruebas que la vinculen de manera directa con las irregularidades del caso y que toda la responsabilidad penal recae directamente sobre el exfiscal César Jáuregui.
PAREADOS: Entre grillas de pasillo y pactos de cúpula que caen, el PAN se divide entre el miedo y el daño que hacen. Unos buscan salvar al delfín del desierto en su apuesta, mientras otros guardan silencio y le dan la espalda con molestia.
INTERROGANTE: Con el aparato federal enfocando sus baterías en el exfuncionario chihuahuense, las defensas a ultranza del ala municipalista encabezada por Marco Bonilla y el evidente distanciamiento del resto del panismo estatal que prefirió hacer “control de daños”, surge la pregunta ineludible: ¿terminará por fracturarse el panismo local ante este choque de corrientes, pavimentando el camino para que Morena arrase y capitalice electoralmente el estado en los próximos comicios?
