Sheinbaum llama a “hacer memoria” y reabre el debate sobre la autonomía electoral tras postura del CCE
La presidenta Claudia Sheinbaum respondió al llamado del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) para garantizar la independencia del Instituto Nacional Electoral (INE) con un mensaje dirigido a recordar el origen de las reformas electorales que dieron forma al actual sistema democrático mexicano.
Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que la evolución de las instituciones electorales no puede entenderse sin revisar episodios como la elección presidencial de 1988, marcada por denuncias de fraude y por la crisis de confianza que impulsó una profunda transformación del modelo electoral mexicano. A partir de ese proceso surgió en 1990 el Instituto Federal Electoral (IFE), organismo que posteriormente evolucionó hasta convertirse en el actual INE.
La presidenta afirmó que existe un sector de analistas e intelectuales opositores a la llamada Cuarta Transformación que pretende desacreditar las instituciones y sembrar dudas sobre la voluntad popular expresada en las urnas.
“Eso no va a pasar”, aseguró.
Las declaraciones ocurren en medio de la polémica generada por los señalamientos contra la gestión de Guadalupe Taddei y la discusión sobre la próxima designación de quien encabezará el organismo electoral.
Sheinbaum sostuvo que cualquier acto de corrupción debe ser investigado y sancionado conforme a la ley, pero insistió en que también es necesario revisar la evolución del sistema electoral desde la reforma político-electoral de 2014, cuando el IFE fue sustituido por el INE y se ampliaron significativamente sus facultades para coordinar elecciones federales y locales, además de fortalecer los mecanismos de fiscalización de partidos y candidatos.
El origen de la autonomía electoral
La discusión no es menor. Tras años de cuestionamientos a la imparcialidad de los procesos electorales, la reforma de 1996 marcó un punto de inflexión al otorgar plena autonomía al IFE. Con ese cambio, la Secretaría de Gobernación dejó de presidir la autoridad electoral y el organismo pasó a estar encabezado por consejeros ciudadanos, una medida considerada fundamental para fortalecer la confianza en las elecciones.
Desde entonces, diversas reformas han buscado perfeccionar los mecanismos de organización electoral y ampliar la participación ciudadana, en un proceso que especialistas consideran resultado de décadas de exigencias democráticas y acuerdos políticos.
La postura empresarial
Las declaraciones de la mandataria surgieron luego de que el CCE manifestara públicamente su preocupación por el proceso de renovación de la presidencia del INE y pidiera que la designación se realice con criterios de transparencia e independencia.
Para el sector empresarial, la fortaleza de la autoridad electoral constituye un elemento clave para preservar la estabilidad política, brindar certeza jurídica y mantener condiciones favorables para la inversión y el desarrollo económico.
En este contexto, la sucesión en la presidencia del INE se perfila como una nueva prueba para una institución que, desde su creación hace más de tres décadas, ha sido uno de los pilares de la transición democrática mexicana. Mientras el gobierno defiende la solidez del sistema electoral y anticipa que los comicios de 2027 serán ejemplares, empresarios, oposición y organizaciones civiles mantienen el debate abierto sobre el futuro de la autonomía electoral en México.
