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Estados Unidos vota con la mirada puesta en Trump: las elecciones de medio mandato definirán el rumbo de Washington

Washington, D.C..- Millones de estadounidenses acudieron este martes a las urnas en unas elecciones de medio mandato que podrían redefinir el equilibrio de poder en el Congreso y marcar el futuro político del presidente Donald Trump. Aunque el mandatario no aparece directamente en las boletas, la jornada electoral ha sido planteada por analistas, opositores e incluso por el propio presidente como un referéndum sobre su gestión a dos años de haber regresado a la Casa Blanca.

“Les pido que actúen como si yo estuviera en la boleta”, declaró Trump durante uno de sus últimos actos de campaña, consciente de que el resultado determinará el margen de maniobra que tendrá durante la segunda mitad de su mandato.

En juego están los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 asientos del Senado y 36 gobernaciones estatales, además de cientos de cargos locales y estatales. Actualmente, los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso con una ventaja de 53 senadores contra 47 en la Cámara Alta, mientras que en la Cámara Baja mantienen una mayoría mínima. Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños en el Senado y apenas unos cuantos distritos clave en la Cámara de Representantes para recuperar el control legislativo.

Las encuestas nacionales han mostrado durante semanas un ambiente favorable para los demócratas. Sondeos recientes otorgaron a la oposición ventajas de entre ocho y nueve puntos en la intención de voto para el Congreso, reflejando el creciente malestar de una parte importante del electorado por el aumento del costo de vida, la inflación y las tensiones internacionales.

La economía se ha convertido en el eje de la campaña. En estados industriales como Michigan, Ohio y Pensilvania, muchos votantes expresan preocupación por el encarecimiento de la vivienda, los alimentos y los combustibles. A ello se suman los efectos de las políticas arancelarias impulsadas por la Casa Blanca y la incertidumbre derivada de los conflictos internacionales que han impactado los precios de la energía.

Los focos están puestos especialmente en estados considerados decisivos para el control del Senado, como Texas, Alaska, Iowa, Kansas, Michigan, Ohio y Maine, donde las contiendas permanecieron cerradas hasta las últimas horas de campaña. Algunos de estos territorios han sido históricamente bastiones republicanos, pero el desgaste político de la administración Trump ha abierto oportunidades para los demócratas.

Otro elemento que marcó la recta final de la campaña fue la batalla judicial en torno a las reglas electorales. Diversos tribunales federales limitaron intentos de la administración Trump para endurecer los controles sobre registros de votantes y el conteo de sufragios por correo. Los jueces recordaron que la organización de las elecciones corresponde principalmente a los estados, en un nuevo capítulo del debate sobre la integridad electoral que divide al país desde hace años.

Si los demócratas logran recuperar una o ambas cámaras, Trump enfrentará un escenario mucho más complicado. La oposición tendría capacidad para bloquear iniciativas legislativas, frenar nombramientos e impulsar investigaciones parlamentarias sobre decisiones de la Casa Blanca. En cambio, si los republicanos conservan el Congreso, el presidente fortalecerá su capacidad para avanzar sin grandes obstáculos en el tramo final de su mandato.

Más que una simple elección legislativa, estas midterms representan una prueba de fuego para un país cada vez más polarizado, donde el voto se ha convertido en un juicio permanente sobre quienes ejercen el poder.



Comentario
Al final, la democracia estadounidense vuelve a ofrecer su espectáculo favorito: políticos multimillonarios prometiendo entender los problemas de quienes revisan el precio de la gasolina antes de llenar el tanque. Y mientras republicanos y demócratas se acusan mutuamente de poner en riesgo el país, los votantes descubren una vez más que el verdadero ganador de cada elección suele ser el mismo de siempre: el ejército de consultores, encuestadores y donantes que nunca pierde, sin importar quién ocupe la Casa Blanca.