Estudio descubre que el botox podría alterar la actividad cerebral
Información por Jeanette Trillo
En la carrera por detener los efectos físicos del paso del tiempo, se han desarrollado diversos métodos que ayudan a una persona a cuidar el aspecto de su piel, desde cremas y aceites, hasta inyecciones y procedimientos quirúrgicos, existen ahora un gran número de opciones.
De todas estas, el uso de la toxina botulínica, mayormente conocida como botox, es la más común e incluso se estima, según la Asociación Americana de Cirujanos Plásticos, durante el 2020 se registraron al menos 4 millones y medio de intervenciones en las cuales se utilizó esta toxina en los E.U., lo cual lo hizo el procedimiento mínimamente invasivo más popular en ese país.
En México estos números son menores, aproximadamente 1.2 millones de personas utilizan este procedimiento, sin embargo con el paso del tiempo y la mayor accesibilidad este número va aumentando.
Pero ¿cómo funciona el botox?, esta sustancia paraliza o debilita ciertos músculos o nervios, de esta manera se logra que las arrugas se disipen. El botox también se utiliza para otras funciones además de la desaparición de las arrugas, ayuda a disminuir la sudoración excesiva en las axilas, la distonía cervical, parpadeo incontrolable, estrabismo, migraña crónica y vejiga hiperactiva.
Sin embargo, esta toxina, al igual que todo agente extraño que es introducido al cuerpo, también puede causar efectos secundarios, uno de estos descubierto recientemente por un grupo de investigadores, quienes reportaron que al inyectar esta toxina en la frente se provocan alteraciones en la amígdala, la cual esta encargada de interpretar las emociones como la felicidad y el enojo.
Este estudio analizó las reacciones cerebrales de un grupo de mujeres a imágenes de emociones antes y después de recibir el tratamiento de botox y encontraron que estas reacciones habían sido alteradas. La imposibilidad de las mujeres a fruncir el ceño para imitar las imágenes mostradas cambió su reacción cerebral a las emociones. Otro estudio previamente expuso que la imitación gráfica de las emociones es parte fundamental, lo que explica que la imposibilidad de una persona para realizar un gesto de enojo, altere su reacción a nivel cerebral.
A pesar de que esta alteración no parece tener ninguna consecuencia grave, parece de importancia tener la noción de esta posible alteración antes de acudir a recibir tratamiento de botox.
