Canelo y el dilema que puede redefinir su legado
El futuro de Saúl “Canelo” Álvarez vuelve a colocarse en el centro del debate tras la posibilidad de elegir a su próximo rival, una decisión que podría marcar el rumbo final de su carrera. El mexicano ha dejado claro que no busca peleas fáciles y que su prioridad es ofrecer combates de alto nivel, especialmente después de la derrota ante Terence Crawford, quien subió de las 154 a las 168 libras para arrebatarle los cinturones. Sin embargo, el panorama en la división supermediana luce desierto y con escasas figuras de peso internacional.
Actualmente, los únicos campeones reconocidos en las 168 libras son Armando Reséndiz (AMB) y Christian Mbilli (CMB), mientras que organismos como la OMB y la FIB aún no definen monarca. Nombres como Hamzah Sheeraz y Diego Pacheco figuran como aspirantes, aunque sin el impacto global suficiente. Ante este contexto, la opción de enfrentar a Mbilli para recuperar el cinturón del CMB se perfila como viable, pero también como una pelea manejable que no necesariamente cumpliría con la promesa de enfrentar los retos más exigentes.
Si Canelo decide buscar un desafío mayor, el camino estaría fuera de su división. En las 175 libras aparecen rivales como Dmitry Bivol, quien ha insistido en una revancha, o incluso David Benavidez, dispuesto a subir de categoría si vence a Gilberto “El Zurdo” Ramírez. La interrogante es clara: apostar por la exigencia competitiva o elegir una ruta más cómoda que preserve resultados, pero genere dudas entre los aficionados.
El boxeo también encontró escaparate en el Super Bowl, donde la presencia de figuras como Xander Zayas, campeón superwelter de la AMB y la OMB, y el prospecto Emiliano “El General” Vargas, coincidió con el espectáculo musical. La interacción con Bad Bunny, quien firmó prendas y convivió con los pugilistas, evidenció el creciente cruce entre el deporte de los puños y la cultura popular.
En el ring, Brandon Figueroa protagonizó una de las actuaciones más destacadas al vencer por nocaut al británico Nick Ball en Liverpool y coronarse campeón pluma de la AMB. El estadounidense regresó a la cima tras haber perdido su título un año antes frente a Stephen Fulton, mostrando resiliencia y agresividad al cerrar la pelea sin dejar decisión a los jueces, derribando dos veces al monarca defensor.
En contraste, el proyecto Zuffa Boxing no ha logrado el impacto prometido en sus primeras carteleras. A pesar de la reputación empresarial de Dana White, los eventos iniciales han carecido de figuras y combates de alto perfil, diluyendo el temor que su incursión generó entre promotores tradicionales.
Por otro lado, el nombre de Shakur Stevenson vuelve a resonar, no solo por su triunfo ante Teófimo López, sino por su creciente vínculo con Puerto Rico. El campeón ha reforzado su identidad caribeña al portar la bandera boricua y expresarse en spanglish ante la afición, alimentando la narrativa sobre sus raíces y su conexión cultural con la isla. El fenómeno abre una nueva dimensión mediática alrededor de un boxeador que, además de talento, comienza a construir una identidad simbólica dentro del deporte.
