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McLaren y el reto de no ser campeón fugaz en la F1 2026

McLaren inicia la temporada 2026 con el peso de la historia sobre los hombros tras conquistar el Campeonato de Constructores y de Pilotos, algo que no lograba en este milenio. Sin embargo, el éxito reciente no garantiza continuidad. La escudería de Woking enfrenta un escenario complejo donde confluyen tensiones técnicas, decisiones políticas y una gestión interna delicada, factores que podrían definir si este logro marca el inicio de una dinastía o queda como un episodio aislado en la Fórmula 1 moderna.

El primer desafío es la relación con Mercedes, su proveedor de unidades de potencia. El antecedente de Renault y Red Bull funciona como advertencia: ningún fabricante está dispuesto a financiar su propia derrota. Si McLaren vuelve a imponerse utilizando motores Mercedes bajo el nuevo reglamento —con 50% de electrificación, eliminación del MGU-H, mayor potencia del MGU-K y combustibles 100% sostenibles— la presión política y empresarial será inevitable. Aunque McLaren mantiene control sobre elementos clave como la caja de cambios, el riesgo de depender de un socio directo sigue siendo un dilema estratégico de largo plazo.

En lo deportivo, la gestión de Lando Norris y Oscar Piastri amenaza con convertirse en un problema estructural. Las llamadas “papaya rules” quedaron expuestas en 2025 por decisiones inconsistentes que influyeron directamente en la lucha por el título. Situaciones como Monza y Singapur dejaron dudas sobre la supuesta igualdad interna, generando tensiones que podrían escalar si ambos pilotos vuelven a pelear por el campeonato. La llegada de Will Courtenay desde Red Bull aporta experiencia en jerarquías claras, pero la directiva insiste en mantener una equidad que, en la práctica, ha demostrado ser frágil.

A todo esto se suma el mayor reto: defender ambos títulos en un cambio técnico total. El nuevo reglamento de 2026 obliga a rediseñar chasis y motor desde cero, borrando cualquier ventaja acumulada. McLaren deberá integrar aerodinámica activa, autos más cortos y ligeros, nuevas baterías y sistemas híbridos, en un calendario de 24 carreras que no perdona errores. Andrea Stella confía en la fortaleza de su departamento técnico, pero esta vez no habrá continuidad regulatoria que amortigüe el riesgo.

McLaren tiene talento, recursos y confianza, pero los desafíos que enfrenta son estructurales. Resolver el dilema con Mercedes, redefinir la convivencia entre sus pilotos y sobrevivir a una revolución técnica marcará la diferencia entre convertirse en el Red Bull dominante de los años 2010 o repetir la historia de Brawn GP, un campeón brillante, pero irrepetible.