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Banquete para el basurero: el costo oculto de la Navidad mexicana

En México, el desperdicio de alimentos durante las fiestas decembrinas alcanza cifras alarmantes: tortillas, pan y carne son los productos que más terminan en la basura, con pérdidas que van de mil a 3,500 pesos por hogar.

Ciudad de México. Las fiestas decembrinas en México no solo dejan recuerdos familiares y mesas abundantes, también generan un problema silencioso: el desperdicio de alimentos. De acuerdo con el investigador de la UNAM, Luis Fernando González Martínez, las familias mexicanas gastan hasta 65% de su ingreso en comida durante diciembre, pero una parte significativa de esos productos nunca se consume.

El impacto económico
• Hogares de menores ingresos: pierden alrededor de 1,000 pesos en alimentos que terminan desechados.
• Hogares de mayores ingresos en la CDMX: el desperdicio puede alcanzar hasta 3,500 pesos.

Los productos más afectados son tortillas, pan y carne, que suelen comprarse en exceso para cenas y reuniones, pero acaban en el bote de basura.

El costo ambiental

El problema no es solo económico. Según datos de la UNAM y Greenpeace, el desperdicio de alimentos en México genera 40 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, además de toneladas adicionales de basura durante la temporada navideña. Cada kilo de comida que se tira implica agua, energía y transporte desperdiciados, lo que intensifica la huella ecológica de las celebraciones.

Conciencia y alternativas
Especialistas recomiendan:
• Planear menús con cantidades realistas.
• Reutilizar sobras en nuevos platillos.
• Donar excedentes a bancos de alimentos o comunidades necesitadas.

La UNAM advierte que el desperdicio alimentario es también un problema social: mientras unas familias tiran comida, otras enfrentan inseguridad alimentaria y dificultades para acceder a productos básicos.


La Navidad mexicana confirma su paradoja: mesas rebosantes, refrigeradores llenos y basureros desbordados. El “espíritu de compartir” se traduce en compartir con el camión de la basura. Y mientras los discursos oficiales hablan de austeridad y conciencia ecológica, el verdadero ritual decembrino parece ser comprar de más para tirar mejor.