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Escalada contenida: El rebote del petróleo y su doble filo para la economía mexicana

Por Redaccion

Ciudad de México, El ataque de Estados Unidos a instalaciones nucleares en Irán encendió las alarmas en los mercados energéticos globales. La primera reacción fue la esperada: pánico. Pero el frenesí duró poco. El crudo Brent, que superó brevemente los 77 dólares, cerró la jornada cayendo a 70.78; el WTI retrocedió desde los 76 a 67 dólares por barril. Lejos de los niveles que algunos analistas anticipaban para la mezcla mexicana, entre 100 y 130 dólares.

El ajuste veloz dejó en evidencia que el mercado aún no internaliza un quiebre estructural en la oferta mundial de petróleo. La amenaza iraní de bloquear el Estrecho de Ormuz —paso de cerca del 20% del crudo global— fue interpretada como una ficha geopolítica más que una inminente disrupción logística.

Pemex: entre la ganancia coyuntural y los límites estructurales

Ante este escenario volátil, la empresa estatal Pemex emerge como posible beneficiaria. “Un alza sostenida en los precios sería positiva para Pemex y podría oxigenar las finanzas públicas en el corto plazo”, explica Renzo Merino, vicepresidente senior de Moody’s Ratings. Sin embargo, el optimismo se enfría al considerar dos realidades persistentes: México sigue importando una porción significativa de combustibles y, además, el gobierno absorbe parte del alza mediante subsidios al IEPS para evitar que impacte al consumidor.

La presidenta Claudia Sheinbaum lo reconoció en su conferencia matutina: si los precios de las gasolinas suben de forma drástica, se activarán medidas para contener el impacto en el precio final. “Se ha avanzado en soberanía energética”, subrayó, destacando la operación de la refinería de Dos Bocas y la compra de Deer Park como pasos clave. Pero para Moody’s, la dependencia externa persiste y el subsidio representa un costo directo al erario.

Inversores cautelosos y un peso que aún resiste

Más allá del petróleo, el otro canal de impacto es financiero. La incertidumbre geopolítica suele redirigir capitales hacia activos refugio, como el dólar. Las monedas emergentes, entre ellas el peso mexicano, tienden a resentirlo. Sin embargo, hasta el cierre de esta nota el tipo de cambio se mantenía estable en 19.15 pesos por dólar, dentro del rango observado en la semana previa.

Este aparente equilibrio puede ser transitorio. La sostenibilidad fiscal del subsidio a combustibles, el comportamiento del crudo y la reacción de los mercados internacionales frente a nuevos movimientos en el tablero del Golfo Pérsico marcarán el tono de las próximas semanas.