Petróleo bajo presión: volatilidad global sin ruptura del techo de los 85 dólares
-_ A pesar de la escalada bélica entre Israel e Irán, los precios del petróleo no superaron los 85 dólares por barril. Un respiro técnico que, sin embargo, no disipa los temores sobre el suministro energético global ni la fragilidad de los mercados financieros. _-
Narrativa principal:La semana pasada, los precios del crudo vivieron su mayor repunte en tres años, impulsados por el conflicto entre Israel e Irán. El West Texas Intermediate (WTI) cerró en 72.98 dólares por barril, con un alza semanal del 13%, mientras que el Brent alcanzó los 74.56 dólares, acumulando una ganancia de 12.61%. Ambos marcadores tocaron niveles no vistos desde febrero, reflejando la tensión geopolítica que amenaza con extenderse por toda la región.
El ataque de cientos de misiles lanzados por Irán en represalia a bombardeos israelíes sobre instalaciones militares y nucleares en Teherán elevó el riesgo de una disrupción en el suministro energético. Sin embargo, el mercado mostró una sorprendente contención: el precio del crudo no rompió la barrera psicológica de los 85 dólares.
¿Contención o calma aparente?
Gabriela Siller, directora de análisis económico de Grupo Base, interpreta este comportamiento como una señal de que el mercado aún no descuenta una guerra prolongada. “No se rompió el nivel de 85 dólares, lo cual quiere decir que el mercado está sopesando que probablemente no va a escalar mucho esta guerra, o bien que Estados Unidos podría compensar con mayor oferta”, explicó.
Por su parte, Hammad Husain, economista de Capital Economics, subraya el papel estratégico de la OPEP en este escenario. “El grupo cuenta con capacidad disponible para compensar un impacto en el suministro y limitar el riesgo alcista de los precios globales si así lo desea”, afirmó.
Aunque la infraestructura petrolera iraní no ha sido alcanzada directamente, la amenaza latente sobre el Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del crudo mundial— mantiene en vilo a los mercados. Irán representa el 13% de la producción total de la OPEP, y un ataque a sus instalaciones podría tener consecuencias severas para la oferta global.
Peso firme, bolsas frágiles
En contraste con la volatilidad del crudo, el peso mexicano mostró resiliencia. El tipo de cambio cerró el viernes en 18.9396 pesos por dólar, con una apreciación semanal del 0.87%. Según Felipe Mendoza, analista de ATFX Latam, “el peso consolida su posición como una de las monedas emergentes más fuertes en medio de un entorno internacional cada vez más hostil”.
Sin embargo, los mercados bursátiles no compartieron ese optimismo. En Estados Unidos, el Nasdaq cayó 0.63%, el S&P 500 retrocedió 0.39% y el Dow Jones perdió 1.32%. En México, el S&P/BMV IPC bajó 1.1% y el FTSE-BIVA retrocedió 1.03%, reflejando la aversión global al riesgo.
Aunque el petróleo no superó los 85 dólares por barril, el conflicto en Medio Oriente sigue siendo un factor de presión latente. La aparente estabilidad en los precios podría ser solo un respiro técnico antes de una nueva sacudida.
La OPEP, el Estrecho de Ormuz y la diplomacia internacional serán claves en las próximas semanas. Por ahora, el mercado camina sobre una cuerda floja, con la mirada puesta en cada misil que cruce el cielo del Golfo Pérsico.
