Search for:

Roma despide a Valentino Garavani, ícono de la alta costura

Roma ofreció un emotivo y multitudinario adiós a Valentino Garavani, el diseñador que durante más de seis décadas dejó una huella indeleble en la moda internacional. La ceremonia reunió a figuras del espectáculo y referentes de la alta costura como Anne Hathaway, Liz Hurley, Donatella Versace, Tom Ford, Anna Wintour y Suzy Menkes, quienes acudieron a rendir homenaje al creador que convirtió a la capital italiana en parte esencial de su legado creativo.

También te puede interesar: Fallece Francis Buchholz, pilar del sonido de Scorpions

La Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, joya del Renacimiento diseñada por Miguel Ángel sobre antiguos baños romanos, fue el escenario del último adiós. Cientos de asistentes colmaron el templo y sus alrededores, vestidos en su mayoría de negro, aunque el inconfundible rojo Valentino resaltó entre la multitud. Personalidades que no pudieron asistir, como Sophia Loren, enviaron arreglos florales con mensajes cargados de afecto y gratitud.

También te puede interesar: Emilia Clarke se lesiona durante rodaje de “Ponies”

El homenaje trascendió el mundo de las celebridades y convocó también a ciudadanos romanos que consideraban al diseñador parte de su identidad cultural. Durante la liturgia, el padre Pietro Guerini lo describió como un incansable creador de belleza, agradeciendo el legado estético y emocional que dejó a generaciones enteras. Esa conexión con la ciudad era tan profunda que el propio Valentino solía afirmar que no trabajaba en Roma, sino que era Roma.

La magnitud de su impacto quedó reflejada en el velatorio realizado en la sede de la Maison Valentino, donde cerca de diez mil personas acudieron durante dos días para despedirse. Entre quienes admiraron sus prendas de lujo y quienes solo pudieron soñarlas, el sentimiento fue común: sus creaciones representaban elegancia, aspiración y alegría. El cortejo final estuvo acompañado de aplausos y palabras conmovedoras de Giancarlo Giammetti y Bruce Hoeksema, sus grandes aliados de vida.

Autoridades locales también reconocieron su legado. El alcalde de Roma destacó que Valentino supo proyectar la luz y los colores del patrimonio romano al mundo entero. Para la crítica especializada, su partida marca el cierre de una era irrepetible. Con vitrinas cubiertas de negro y una de sus frases más célebres —“Amo la belleza. No es mi culpa”—, Roma selló la despedida de un creador cuya obra ya es sinónimo de elegancia eterna.