Taylor Swift vuelve a la polémica
Una nueva filtración de mensajes privados colocó otra vez a Taylor Swift en el centro de la controversia, exactamente diez años después de uno de los episodios más delicados de su carrera: la conversación editada con Kanye West que detonó una ola de cancelación digital. El paralelismo temporal no pasó desapercibido y reavivó el debate sobre la exposición de la vida privada de las figuras públicas.
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En 2016, la cantante fue duramente cuestionada tras difundirse un fragmento de una llamada telefónica en la que aparentemente aprobaba la frase “I made that bitch famous”, incluida en la canción “Famous”. El material fue compartido por Kim Kardashian y, aunque posteriormente se comprobó que el audio estaba editado y que Swift nunca autorizó esa línea, el daño a su imagen pública ya se había consumado y la narrativa en su contra se impuso durante meses.
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Ahora, una década más tarde, la intérprete enfrenta una situación similar tras hacerse pública una conversación privada con Blake Lively, surgida en el contexto del conflicto legal entre la actriz y Justin Baldoni, su coprotagonista en “It ends with us”. En los mensajes, ambos intercambian impresiones personales sobre el proceso judicial, el desgaste emocional y las consecuencias profesionales del caso, lo que desató una nueva oleada de críticas en redes sociales, señalando a Swift por supuestamente respaldar a Lively.
La reacción digital se intensificó cuando algunas acusaciones contra Lively fueron desestimadas, provocando que el foco se trasladara hacia la cantante. Fuentes cercanas aseguran que Swift se siente furiosa y vulnerada por la filtración, al considerar que sus palabras fueron sacadas de un ámbito íntimo y arrastradas a un juicio mediático que no le correspondía. Hasta el momento, la artista no ha emitido declaraciones públicas, pero el episodio vuelve a poner sobre la mesa un patrón recurrente: la facilidad con la que una conversación privada puede convertirse en el detonante de una cancelación pública.
