Comprendiendo el lenguaje de nuestras mascotas
Los perros y gatos poseen un amplio espectro de expresiones corporales que utilizan para comunicarse, lo que va más allá de sus ladridos y maullidos. Según la veterinaria y especialista en medicina comportamental, Silvia Vai, comprender este lenguaje no verbal es fundamental para prevenir problemas de conducta en nuestras mascotas. Cada especie tiene su propio repertorio de comunicación, por lo que es crucial que los dueños aprendan a interpretar los gestos y posturas de sus animales.
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La cercanía que se ha desarrollado entre humanos y mascotas, especialmente durante la pandemia, ha llevado a una humanización de los animales, donde se asume que sus emociones son comparables a las de las personas. Sin embargo, Vai señala que la falta de obediencia de un animal a menudo se debe a una mala comprensión de su lenguaje. Por ello, es esencial observar cómo se comunican estas especies y qué comportamientos caracterizan su interacción para poder establecer una comunicación efectiva.
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En el caso de los perros, su comunicación es más social y grupal, con señales que indican su estado emocional. Por ejemplo, una cola escondida y orejas hacia atrás indican miedo, mientras que una cola en alto y relajada señala bienestar. Por otro lado, los gatos, al ser más territoriales y menos jerárquicos, tienen un lenguaje diferente. Las pupilas y el movimiento de su cola son indicadores clave de su estado emocional. Mientras que un gato que agita su cola de manera enérgica puede estar enfadado, en el caso de los perros, un movimiento similar suele significar alegría. Conocer estas diferencias es esencial para fortalecer la relación con nuestras mascotas y comprender sus verdaderas necesidades.
