Search for:

Música y gatos: lo que realmente perciben

A muchas personas les encanta compartir la música con sus mascotas, pero en el caso de los gatos, la respuesta no siempre es la que se espera. Aunque abundan videos en plataformas como YouTube donde los felinos parecen disfrutar melodías o incluso “tocar” instrumentos, la realidad es que su reacción ante los sonidos humanos suele ser limitada o indiferente. La relación entre los gatos y la música depende más de su biología y de cómo perciben el entorno que de los gustos musicales de sus dueños.

También te puede interesar: Brasil endurece castigos por crueldad animal

Especialistas en comportamiento animal explican que, así como la música genera emociones y estímulos mentales en los humanos, los gatos experimentan el sonido de forma distinta. En refugios, por ejemplo, se ha utilizado música clásica de compositores como Wolfgang Amadeus Mozart para crear ambientes relajantes, aunque no existe evidencia concluyente de que esta les produzca un efecto directo. Muchas veces, si un gato duerme mientras suena una melodía, simplemente ya estaba predispuesto al descanso.

También te puede interesar: Gatos y su fascinación por hilos y estambres

Investigaciones sobre el tema señalan que los gatos no muestran preferencia por la música que escuchan las personas, ya sea pop como el de Taylor Swift o piezas clásicas de Johann Sebastian Bach. Esto no significa que sean indiferentes al sonido, sino que su forma de comunicarse y percibir el mundo es distinta. La música humana está basada en ritmos y rangos vocales diseñados para nuestra especie, mientras que los felinos responden mejor a frecuencias y patrones similares a los de su propio lenguaje.

Los estudios también apuntan a que la música puede ser específica para cada especie. Los gatos poseen sentidos altamente desarrollados: su audición es más sensible y sus bigotes perciben vibraciones mínimas en el aire. Por ello, ciertos sonidos humanos pueden resultarles demasiado intensos o poco atractivos. Cuando se emplean composiciones creadas con tonos y ritmos cercanos a su comunicación natural, algunos felinos muestran señales claras de agrado, como frotarse con los altavoces o ronronear.

En conclusión, todo indica que a los gatos sí puede gustarles la música, pero no necesariamente la que disfrutan las personas. La clave está en comprender sus sentidos y necesidades, ya que una estimulación sonora adecuada podría aportarles bienestar y enriquecer su experiencia diaria, aunque sus preferencias sigan siendo muy distintas a las humanas.