¿Por qué tu perro se revuelca en tu cama?
Tu perro es parte esencial de tu familia y entender su comportamiento es clave para una convivencia equilibrada. Algunas conductas pueden parecer extrañas, como cuando se sube a tu cama y comienza a revolcarse sin motivo aparente. Sin embargo, estas acciones forman parte de su lenguaje natural y responden a necesidades emocionales, físicas y comunicativas propias de la especie.
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Uno de los motivos más comunes es la marcación olfativa. Al revolcarse, el perro impregna la cama con su olor corporal y, al mismo tiempo, capta información del entorno. Este acto no busca dominar ni desplazar a su tutor, sino generar una sensación de seguridad y familiaridad, especialmente cuando las sábanas han sido recién lavadas y el aroma previo ha desaparecido.
Otra causa frecuente ocurre después del baño. Los aromas artificiales de algunos champús resultan incómodos para los perros, por lo que intentan recuperar su olor natural restregándose en superficies blandas como la cama o el sofá. A esto se suma que el baño puede generar estrés, lo que provoca explosiones de energía en forma de saltos, carreras o revolcones.
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En otros casos, este comportamiento puede estar relacionado con picazón o malestar físico. Cuando un perro siente comezón por alergias, parásitos o problemas en la piel, utiliza distintas superficies para aliviarse. Si el revolcarse es insistente, localizado en zonas específicas o se acompaña de rascado constante, es fundamental acudir al veterinario para descartar afecciones dermatológicas.

También existe una explicación vinculada a la liberación de energía o estrés, especialmente durante los llamados zoomies, esos momentos de actividad frenética en los que el perro corre, salta y se revuelca sin parar. Aunque suelen ser normales, si ocurren con demasiada frecuencia pueden indicar falta de ejercicio, estimulación o bienestar emocional.
Finalmente, el revolcarse en la cama puede ser un comportamiento aprendido. Si alguna vez esta acción fue recompensada con atención, caricias o juego, el perro puede repetirla para obtener el mismo resultado. En estos casos, lo recomendable es dejar de reforzar la conducta y premiar alternativas positivas, como que use su propia cama, siempre con paciencia y refuerzo positivo.
