Academia Código Tres ofrecerá taller práctico para paramédicos en áreas pediátrica, industrial y deportiva
Nota y fotos por: Silver Juárez Arce
La Academia de Paramédicos Código Tres presentó este miércoles avances en la capacitación de técnicos en urgencias médicas, destacando el uso de maniquíes de simulación de alta gama para la atención de pacientes pediátricos, un área crítica en emergencias. Alejandro Peña, coordinador académico, y Adolfo Ruiz, instructor especializado, explicaron que estos simuladores permiten a los estudiantes practicar desde la canalización de vías intraóseas y venosas hasta la resucitación cardiopulmonar (RCP) y manejo de vías aéreas difíciles en lactantes y niños, replicando escenarios reales con signos vitales, ritmos respiratorios y respuestas a medicamentos. “Este maniquí nos ayuda a simular situaciones críticas, como un paro respiratorio o un atragantamiento en un bebé, donde los alumnos aprenden a responder con precisión en los primeros cinco minutos, que son decisivos para la supervivencia”, explicó Peña, mientras demostraba el uso de una cánula orofaríngea y técnicas de ventilación asistida en el simulador infantil. Ruiz añadió que el equipo incluye monitores de electrocardiograma, desfibriladores automáticos y ventiladores de alta gama con CPAP, herramientas esenciales para entrenar a los futuros paramédicos en protocolos avanzados.


El curso, que inició este 24 de enero con un formato sabatino de 13 meses de duración, incorporó dos talleres innovadores: paramédico industrial y médico deportivo, áreas con alta demanda laboral pero poca oferta educativa en la región. “En el sector industrial —como las maquilas— y los eventos masivos, se requieren paramédicos con conocimientos específicos en seguridad, normativas de higiene y atención de lesiones deportivas”, señaló Ruiz, quien lidera el módulo deportivo. Peña destacó que estos talleres buscan cubrir vacíos en la formación tradicional, preparando a los estudiantes para trabajar en construcciones, fábricas, gimnasios y eventos públicos, donde la incidencia de emergencias suele ser alta pero la respuesta especializada, limitada.


El programa, con un costo de $800 pesos de inscripción y $1,350 mensuales, está dirigido a personas de 18 a 55 años (con excepciones para menores de 17 años con autorización parental) y requiere como mínimo secundaria terminada. Los egresados obtendrán una certificación como Técnicos en Urgencias Médicas con validez de cuatro años, período tras el cual deberán actualizarse debido a los constantes cambios en protocolos médicos. “No es solo teoría: los alumnos practican en ambulancias reales, con pacientes y equipos profesionales, supervisados por instructores con más de 20 años de experiencia”, recalcó Peña, quien también funge como director de ambulancias Código Tres, servicio de ambulancias privado que colabora con el Centro Regulador de Urgencias Médicas.


Ante la pregunta sobre la accesibilidad de los servicios de ambulancia, los instructores explicaron que, aunque los costos varían según la complejidad del traslado —desde básico hasta terapia intensiva internacional—, el sector privado ha trabajado en unificar tarifas para evitar disparidades. Además, Código Tres ofrece servicios altruistas los fines de semana, apoyando al Centro Regulador en emergencias sin costo. “El 50% de nuestros servicios son emergencias y traslados, pero el otro 50% son eventos, donde la capacitación en manejo de multitudes y lesiones deportivas marca la diferencia”, detalló Ruiz.
La academia también promueve talleres de primer respondiente para el público en general, enfocados en técnicas como la maniobra de Heimlich y el uso de desfibriladores automáticos, equipos que, según Peña, “no son caros y pueden salvar vidas”. “En gimnasios, centros comerciales como Fashion Mall, el aeropuerto y Expo Chihuahua ya hay desfibriladores disponibles, pero falta cultura para usarlos. Queremos que la gente sepa dónde están y cómo operarlos”, subrayó, mientras mostraba un desfibrilador portátil durante la demostración.


Los egresados de Código Tres tendrán opciones laborales garantizadas en el servicio de ambulancias de la misma academia, así como en hospitales privados, empresas constructoras y proyectos industriales. “Un paramédico recién certificado puede ganar entre $12,000 y $18,000 pesos mensuales, dependiendo del turno y la especialización”, estimó Peña, quien añadió que la demanda ha crecido debido a la saturación del servicio público y la expansión de la industria en la región. “Antes éramos pocos en emergencias; hoy hay más ambulancias y paramédicos, pero aún falta personal capacitado, especialmente en áreas como la pediatría y la atención industrial”, comentó Ruiz. La academia, ubicada en la Colonia Santo Niño de Chihuahua Capital, también ofrece talleres para empresas y público en general, con el objetivo de reducir muertes evitables por falta de conocimientos básicos, como atragantamientos en restaurantes o paros cardíacos en espacios públicos.
