Adultos mayores buscan sustento en las afueras de Woolworth: Entre sillas de ruedas y chamarras, resisten el frío
Nota y fotos por: Silver Juárez Arce
A las afueras de la tienda Woolworth, ubicada en la calle Libertad, tres adultos mayores —uno de ellos en silla de ruedas— pasan las horas pidiendo apoyo económico a los transeúntes, a pesar del frío cortante que azota la ciudad. Vestidos con chamarras gruesas, bufandas y cobijas, estos adultos, que en su mayoría carecen de movilidad, salen a las calles con un solo objetivo: llevar unas monedas a sus hogares.
Entre ellos destaca una mujer que, desde su silla de ruedas, ofrece flores elaboradas a mano con materiales reciclados, un esfuerzo creativo para captar la atención de quienes pasan por el lugar mientras ajusta su cobija para protegerse del viento helado. Los tres, envueltos en capas de ropa, representan a un sector de la población que, pese a su edad y limitaciones físicas, se ve obligado a exponerse a las inclemencias del tiempo para subsistir.
El frío, que ha llegado a temperaturas bajo cero en las últimas madrugadas, no los detiene. “Aquí estamos, resistiendo como podemos”, comenta otro de los adultos, quien, encorvado y con las manos entumecidas, extiende un vaso de unicel esperando la solidaridad de los peatones. La escena, que se repite en varias esquinas del centro, refleja la cruda realidad de quienes, sin redes de apoyo, dependen de la caridad ajena para sobrevivir en un contexto donde las oportunidades laborales son escasas y las condiciones climáticas, adversas.
