Trabajadores informales en Chihuahua enfrentan altas temperaturas
Nota y Fotos por: Silver Juárez Arce
En medio de una ola de calor que azota la ciudad de Chihuahua, trabajadores informales como Alonso y Vladimir se ven obligados a laborar bajo el sol para sostener a sus familias. Alonso, quien vende diversos productos en la avenida Pacheco y Juan Pablo II, compartió su experiencia y las medidas que toma para sobrellevar las altas temperaturas.
“Estamos viendo que la temperatura está canija. Usted tiene que estar protegiéndose hasta Colonia”, comentó Alonso, quien trabaja desde las 11 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Junto con otros nueve compañeros, se dedica a vender desde limpiavidrios hasta helados y bubulubos, una bebida refrescante popular en la región.
Para mantenerse hidratados, Alonso y sus compañeros compran agua y, ocasionalmente, una soda o una caguama al finalizar su jornada laboral. “Ahí hay agua. Compramos agua. Una coquita, hasta una caguama. Ya cuando llegamos a Al cantón. Ya después del trabajo”, explicó Alonso.
A pesar de las difíciles condiciones, Alonso asegura que su trabajo le proporciona ingresos suficientes para vivir. “¿Cuánto recoge? Que, no, de, de qué, unos tres o los cinco. Tres, cuatrocientos, quinientos pesos, ¿verdad? Sí, como esté el día”, dijo. Sin embargo, reconoció que el calor puede ser abrumador y que a veces siente ganas de rendirse.

Vladimir, otro trabajador informal originario de Mazatlán, Sinaloa, compartió su experiencia con los efectos del calor. “Yo, sangre me ha tirado de la nariz. ¿A usted le da morragia nasal? ¿Cómo se llama usted? Yo, Vladimir”, dijo. Para aliviar este problema, Vladimir recurre a una limonada con carbonato y sal. “Llego al centro y me hacen una limonada. Ah. Con carbonato y sal y limón. Y pues ya me curo”, explicó.
A pesar de las adversidades, estos trabajadores continúan laborando bajo el sol, demostrando una notable resiliencia y determinación. “Aquí ese más calor y no suda uno. Ah, sí. Mazatlán sí suda. Mazatlán sí suda y aquí no suda uno”, comentó Vladimir, destacando la diferencia climática entre su ciudad natal y Chihuahua.
La historia de Alonso y Vladimir es un testimonio de la lucha diaria de muchos trabajadores informales en Chihuahua, quienes, a pesar de las difíciles condiciones climáticas, continúan esforzándose para mantener a sus familias.

