El coche-bomba que estremeció a la Guardia Nacional
San Juan de los Lagos, Jalisco.
El silencio de la tarde se rompió con un estruendo que sacudió las calles y dejó una columna de humo visible a kilómetros. En cuestión de segundos, la vida del Capitán Leonel Cardoso Gómez, mando de la Guardia Nacional, se apagó en un ataque que revive los fantasmas de la guerra sucia del narco: el regreso del coche-bomba como arma de terror.
El ataque
Cardoso, coordinador del Batallón de Seguridad en Carreteras e Instalaciones de la GN en Aguascalientes, acudía a un reporte de convoy armado. Al detenerse frente a una camioneta sospechosa, el vehículo explotó.
Un video, presuntamente grabado por los atacantes, muestra la orden de detonar justo cuando la patrulla se aproxima. La escena recuerda tácticas de insurgencia más propias de Medio Oriente que de un país que presume avances en seguridad.
Las víctimas
El Capitán murió en el acto. Tres elementos sobrevivieron con quemaduras y lesiones:
• Teniente Edereidian Milagros Juárez, 29 años.
• Cabo Alejandro Omar Nuño Márquez, 33 años.
• Soldado Ricardo Cipriano Sánchez, 24 años.
Trasladados primero a un hospital local y luego al Hospital Miguel Hidalgo en Aguascalientes, se reportan estables. La Guardia Nacional confirmó que recibirán atención especializada.
El atentado ocurre en medio de una ola de violencia en 20 estados, atribuida al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tras la caída de su líder, Nemesio Oseguera “El Mencho”.
El Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, reconoció que 25 elementos de la GN han muerto en distintos ataques recientes, aunque evitó dar detalles de cada caso.
Un regreso inquietante
El coche-bomba no es nuevo en México. En 2010, Ciudad Juárez vivió un ataque similar que marcó un antes y un después en la estrategia del narco. Hoy, 16 años después, la táctica reaparece en Jalisco, enviando un mensaje claro: el CJNG busca demostrar que, aun sin su líder, conserva capacidad de terror.
Habitantes de San Juan de los Lagos narran que tras la explosión “el suelo tembló como si fuera un terremoto”. Otros aseguran que nunca habían visto un operativo tan grande en la zona.
La ciudad, conocida por su santuario y peregrinaciones, se convierte ahora en escenario de un crimen que mezcla fe, miedo y pólvora.
Comentario editorial
El coche-bomba que mató al Capitán Cardoso no solo arrebató una vida: reinstaló en la memoria colectiva la idea de que el narco puede mutar sus tácticas y golpear donde menos se espera.
La pregunta que queda flotando es si el Estado está preparado para enfrentar un enemigo que, aun descabezado, sigue innovando en el terror.
