Fusión Volaris–VivaAerobus: regulador prevé condiciones por concentración de mercado
La eventual fusión entre Volaris y VivaAerobus avanza tras la aprobación de los accionistas, pero enfrenta un camino regulatorio complejo. De concretarse, la nueva empresa concentraría cerca del 70% del mercado doméstico, lo que obliga a la Comisión Nacional Antimonopolio a evaluar medidas de mitigación para preservar la competencia.
Riesgos de concentración
• En aeropuertos operados por OMA, la participación conjunta alcanzaría el 70%.
• En GAP, el 63%.
• En ASUR, la exposición es menor, con 24%.
Especialistas como Alik García (Valmex) y Brian Rodríguez (Monex) consideran improbable que la autoridad bloquee la operación, pero anticipan cesión de rutas y slots como condición, replicando precedentes como el caso Aeroméxico–Delta, donde se impusieron restricciones para evitar monopolios en horarios clave.
Opiniones de expertos
• Laura González Sánchez, experta en competencia económica, subraya que la clave será la variable que utilice la autoridad para medir concentración.
• García advierte que la complejidad estará en la reconfiguración de rutas y horarios, más que en la aprobación general.
Aprobaciones internacionales
Además del aval local, la fusión deberá pasar por:
• Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras y CNBV (sin mayores obstáculos previstos).
• Reguladores de Colombia (sin problemas anticipados).
• Reguladores de EE. UU., donde se espera “ruido político” tras objeciones de aerolíneas estadounidenses que califican la operación como anticompetitiva.
Analistas recuerdan que en contextos de tensión política, como las decisiones del presidente Trump en materia aérea, podrían surgir presiones adicionales, aunque no existen elementos técnicos para negar la aprobación.
Horizonte de aprobación
Los expertos estiman que el proceso podría extenderse hasta 2027, condicionado por ajustes regulatorios y posibles episodios de presión política internacional.
En conclusión , la creación de Grupo Más Vuelos parece encaminada a recibir luz verde, pero con condiciones que eviten un dominio absoluto en aeropuertos estratégicos. La historia de Aeroméxico–Delta ofrece un precedente claro: la fusión se aprueba, pero no sin concesiones.
