Morena descarta a Monreal en Zacatecas y tensiona alianza en San Luis Potosí
La presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, confirmó que el senador Saúl Monreal no participará en la encuesta para definir la candidatura a la gubernatura de Zacatecas en 2027. La decisión responde a los estatutos internos del partido, que prohíben la postulación inmediata de familiares de funcionarios en ejercicio.
En entrevista con Radio Fórmula, Alcalde reiteró que “no habrá excepciones” y que la norma es general, lo que cierra la puerta a la aspiración del hermano del actual gobernador, David Monreal. La mandataria ya había adelantado en febrero que el senador debía “esperar seis años más” para competir.
San Luis Potosí: alianza en riesgo Alcalde también advirtió que, si el Partido Verde insiste en impulsar a Ruth González, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, como candidata, Morena no competirá en alianza en esa entidad. El coordinador ecologista en el Senado, Manuel Velasco, aseguró que González “gana dos a uno” en las encuestas, pero Morena se mantiene firme en su rechazo a candidaturas familiares.
Otros estados en disputa
• Quintana Roo: Morena impulsa a Rafael Marín Mollinedo, mientras el Verde respalda al senador Gino Segura.
• Cuajimalpa, Benito Juárez y Cuauhtémoc: los actuales alcaldes de oposición tienen vía libre para buscar la reelección.
• Consejo Nacional de Morena: este sábado en CDMX se espera que se definan lineamientos más claros para las candidaturas rumbo a 2027.
Implicaciones
La decisión de Alcalde refuerza la línea de Morena contra el nepotismo, pero abre tensiones con sus aliados del Verde y el PT. En Zacatecas, Saúl Monreal no descarta competir por la oposición, mientras que en San Luis Potosí la ruptura de la alianza podría debilitar al bloque oficialista frente a la oposición local.
Comentario
Morena dice que no habrá excepciones para familiares, pero la política mexicana siempre encuentra maneras de reinterpretar las reglas. Saúl Monreal queda fuera por “estatutos”, Ruth González por “alianza rota”… y al final, los partidos parecen más ocupados en pelear por apellidos que en debatir proyectos. La 4T presume unidad, pero cada vez suena más a terapia familiar.
