Morena enfrenta su propio costo político: entre puertas abiertas y tribus internas
Por César Olvera
El Consejo Consultivo Nacional de Morena lanzó un reclamo directo a la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, durante su segundo encuentro ordinario. La queja fue clara: el partido guinda está pagando un alto costo político por candidatear perfiles provenientes de otros partidos —incluso de oposición— y por permitir que dentro de sus filas florezcan tribus internas que buscan cuotas de poder.
Entre los asistentes que expresaron su inconformidad estuvieron figuras históricas de la izquierda como Héctor Díaz-Polanco, Paco Ignacio Taibo II, Jesusa Rodríguez, Gabriel García, Paloma Sainz y Armando Bartra. Todos coincidieron en que la llamada “política de puertas abiertas”, que en 2018 fue clave para el triunfo presidencial de Andrés Manuel López Obrador y en 2024 para consolidar la mayoría calificada en ambas Cámaras, hoy se ha convertido en un lastre.
El caso Tequila y la urgencia de filtros
La molestia se agudizó tras el escándalo por el arresto del alcalde de Tequila, Jalisco, Diego Rivera Navarro, acusado de extorsionar a empresas tequileras y de vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación. El episodio encendió las alarmas en la dirigencia nacional, que ahora discute endurecer los filtros de selección de candidatos rumbo a la elección intermedia de 2027.
El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional de Morena, adelantó que los nuevos lineamientos exigirán que los aspirantes, además de cumplir con los requisitos de ley, no tengan sanciones ni antecedentes penales. La medida busca blindar al partido frente a casos que puedan minar la credibilidad de la llamada Cuarta Transformación.
Sheinbaum marca línea
La presidenta Claudia Sheinbaum también envió un mensaje severo. Durante su visita a San Quintín, Baja California, reprendió públicamente a legisladores y alcaldes morenistas:
“Hay que trabajar más con el pueblo, todos ustedes. Dejen de estar ahí y pasen tiempo en su territorio”, lanzó con tono de advertencia.
El regaño fue interpretado como un llamado a frenar la formación de tribus locales en estados como Zacatecas y Tabasco, donde grupos internos han comenzado a disputarse espacios de poder.
Hermandad en disputa
El senador veracruzano Manuel Huerta subrayó la necesidad de reforzar el trabajo territorial mediante afiliación y organización de comités seccionales, recordando que Morena cuenta con 11 millones de militantes registrados. En la misma línea, el dirigente morenista Ladrón de Guevara cerró con una frase que resume la tensión interna:
“No hay que olvidar que en Morena, además de organización política, somos una hermandad, aunque a veces los hermanos se anden peleando.”
Comentario editorial
Morena enfrenta un dilema clásico de los partidos en el poder: mantener la apertura que le dio fuerza electoral o imponer disciplina para evitar que las tribus y los perfiles cuestionados erosionen la legitimidad de la 4T. El costo político ya se siente, y la hermandad guinda tendrá que decidir si se mantiene como casa abierta o si se convierte en un club con filtros más estrictos.
