Noroña vs. Grecia Quiroz, el choque político tras el asesinato de Carlos Manzo
Gerardo Fernández Noroña, senador de Morena, acusó a Grecia Quiroz —alcaldesa de Uruapan y viuda del exedil Carlos Manzo— de actuar con “irresponsabilidad” y obedecer a “intereses políticos” al señalar a morenistas como posibles implicados en el asesinato de su esposo. Noroña afirmó que “se le despertó la ambición” para buscar la gubernatura de Michoacán, lo que desató críticas de la oposición en el Senado.
El origen del conflicto
El asesinato de Carlos Manzo, exalcalde de Uruapan, ocurrido el 1 de noviembre de 2025, sacudió la política michoacana. Su viuda, Grecia Quiroz, asumió la presidencia municipal y exigió públicamente que se investigara a figuras de Morena como Leonel Godoy y Raúl Morón, con quienes Manzo mantenía diferencias políticas.
La reacción de Noroña
Desde sus transmisiones en redes sociales y en la tribuna del Senado, Gerardo Fernández Noroña calificó de “irresponsable” y “ambiciosa” a Quiroz. Según el legislador, sus declaraciones no buscan justicia, sino posicionarse políticamente: “Ya la ambición se le despertó y va por la gubernatura de Michoacán, se los firmo”. Incluso la acusó de ser respaldada por la derecha y de asumir una postura “fascista”.
Críticas en el Senado
Las palabras de Noroña generaron un fuerte rechazo en la oposición. Senadores del PAN y PRD lo acusaron de revictimizar a una mujer que acaba de perder a su esposo y de minimizar la exigencia de justicia. La crítica fue más dura porque sus declaraciones ocurrieron en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, lo que amplificó la percepción de insensibilidad.
La postura de Quiroz
Grecia Quiroz defendió su derecho a exigir investigaciones y negó que sus declaraciones respondan a ambiciones personales. Aseguró que su prioridad es esclarecer el asesinato de Manzo y garantizar seguridad en Uruapan. Sin embargo, su creciente visibilidad política ha alimentado especulaciones sobre una posible candidatura a la gubernatura en 2027.
El enfrentamiento exhibe dos narrativas:
• La oficialista, que busca deslegitimar a Quiroz presentándola como una figura oportunista.
• La opositora, que la respalda como voz ciudadana frente a la violencia y la impunidad.
El caso refleja cómo un asesinato político se convierte en un campo de disputa por el poder en Michoacán. La tensión entre justicia y ambición electoral marca el inicio de una batalla que podría definir el rumbo político del estado.
El choque entre Noroña y Quiroz no es solo un pleito personal, sino un síntoma de la fragilidad institucional en Michoacán, donde la violencia y la política se entrelazan. Lo que comenzó como una exigencia de justicia amenaza con transformarse en una pugna por la gubernatura.
