Romero abre la carrera en CDMX y desata la guerra interna del PAN
Romero abre la carrera en CDMX y desata tensiones en el PAN
El presidente nacional del PAN, Jorge Romero, decidió liberar la competencia interna en la Ciudad de México para las candidaturas de 2027. La instrucción fue clara: “hacer ruido”. Sin embargo, la falta de reglas y cronogramas ha generado disputas internas que amenazan con proyectar una imagen de desorden en el principal partido de oposición.
Álvaro Obregón: un tablero en disputa
En esta alcaldía, el coordinador del grupo parlamentario panista en el Congreso local, Andrés Atayde, ya trabaja en su candidatura. Pero enfrenta competencia de la diputada local Lizzette Salgado, cercana a Lía Limón y con experiencia en la demarcación. A esto se suma la posibilidad de que la propia Lía Limón, exalcaldesa y actual secretaria de Vinculación del CEN, busque regresar. El choque de aspiraciones refleja la falta de definiciones claras y el riesgo de fracturas internas.
Miguel Hidalgo: Tabe vs. Zavala
El actual alcalde Mauricio Tabe parece tener ventaja en la definición, pero la diputada Margarita Zavala podría levantar la mano si los números la favorecen. El problema es que ambos pertenecen a equipos políticos distintos y con tensiones acumuladas, lo que podría derivar en un enfrentamiento abierto.
Otras demarcaciones
En Benito Juárez, Cuajimalpa y Cuauhtémoc, los actuales alcaldes —Luis Mendoza, Carlos Orvañanos y Alessandra Rojo de la Vega— tienen la posibilidad de reelegirse, lo que da mayor certidumbre. Sin embargo, en Coyoacán y Miguel Hidalgo, los ediles deberán dejar sus cargos, abriendo espacios de disputa.
Riesgos para el PAN
La falta de reglas claras amenaza con retrasar el posicionamiento de candidatos en alcaldías competitivas como Xochimilco, donde la oposición podría tener oportunidades. Sin definiciones, el PAN corre el riesgo de llegar debilitado a la contienda, justo cuando necesita mostrar unidad frente a Morena.
Comentario
El PAN liberó la carrera interna en CDMX, pero olvidó entregar el reglamento. Ahora todos corren, chocan y se empujan como en una maratón sin ruta marcada. Al final, la oposición parece más ocupada en pelear entre sí que en ganarle a Morena. Si la estrategia era “hacer ruido”, lo lograron: el problema es que suena más a pleito vecinal que a proyecto político.
