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La primavera en la Plaza de Armas: el legado francés que adorna Chihuahua

Nota y fotos por: Silver Juárez Arce

Las estatuas y el kiosco de la Plaza de Armas de Chihuahua, que hoy enmarcan la imagen de la Catedral entre jardines en flor, son testigos mudos de un capítulo de esplendor cultural traído desde Francia a finales del siglo XIX. Estas piezas, fabricadas en hierro fundido por la prestigiosa fundidora de arte Val d’Osne —creada en 1836 por Jean-Pierre Victor André—, fueron encargadas durante la administración del gobernador Miguel Ahumada (1892-1896) para embellecer las plazas principales de la ciudad. Su diseño, seleccionado de un catálogo especializado, incluía figuras alegóricas que, según el INAH, representan las cuatro estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno, aunque también se ha interpretado que simbolizan las actividades económicas de la época, como el trabajo, comercio, agricultura y mineríaoem.com.mx+3.

El kiosco, de estilo parisino, fue inaugurado en 1897 y, junto a las estatuas, forma parte de un conjunto de mobiliario urbano que transformó el rostro de la plaza, combinando la herencia del diseño español con la influencia europea. Estas obras, importadas entre 1893 y 1903, no solo adornan el corazón de Chihuahua Capital, sino que también reflejan el gusto por el arte decorativo francés, que en esa época era sinónimo de modernidad y distinción en ciudades de todo el mundo.