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Harfuch y el espejismo presidencial

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, sorprendió al descartarse como candidato presidencial para 2030. Con más de 80% de aprobación, aclaró que su popularidad se debe a que él transmite los resultados# Harfuch y el espejismo presidencial


Contra todo pronóstico, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, se descartó como candidato presidencial para 2030. En entrevista con Radio Fórmula, aclaró que su cargo lo priva de pensar en escenarios hipotéticos: “Lo descarto porque soy secretario de Seguridad, no hay manera que pueda pensar en algo que no sea ser secretario de Seguridad hasta que la presidenta lo disponga”.

Lo dijo pese a que su popularidad supera el 80%, cifra que lo coloca como uno de los funcionarios mejor evaluados del gabinete. Harfuch insistió en que esa aprobación no es mérito personal, sino resultado del trabajo conjunto del Gabinete de Seguridad: Sedena, Marina, Guardia Nacional y el CNI.


El funcionario subrayó que pensar en aspiraciones presidenciales sería una falta de respeto hacia sus compañeros que arriesgan la vida diariamente. En su discurso, Harfuch se presenta como vocero de resultados, no como protagonista político.

Sobre el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, negó que exista una ficha roja de Interpol y aseguró que la FGR investiga sin protección a nadie. Con ello, buscó despejar dudas sobre la supuesta complicidad del gobierno federal en el proceso judicial.

Comentario editorial
Harfuch dice que no piensa en la presidencia porque está ocupado en la seguridad. Claro, porque en México la seguridad es tan estable que sobra tiempo para entrevistas radiales y aclaraciones públicas. Su popularidad del 80% es, según él, mérito colectivo. Traducido: si algo sale bien, es gracias al equipo; si algo sale mal, pues ya veremos a quién le toca.


El descarte presidencial suena más a estrategia que a convicción. En política mexicana, decir “no” es casi siempre el primer paso para terminar diciendo “sí”. Y mientras tanto, Harfuch se convierte en el funcionario que todos miran como presidenciable, aunque él insista en que solo es “secretario de Seguridad”.

Harfuch no quiere aparecer en la boleta de 2030… pero ya está en la boleta mental de millones de votantes.