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Tomados de la mano y orgullosos de sus raíces: pareja Rarámuri preserva sus tradiciones

Nota y fotos por Silver Juárez Arce

Entre el movimiento constante de turistas, comerciantes y familias que recorren el Paseo Libertad, en el Centro Histórico de Chihuahua, una pareja destaca por mantener vivas las tradiciones de la cultura rarámuri. Tomados de la mano y vistiendo prendas tradicionales elaboradas artesanalmente, Francisco Aguirre y su esposa Teresa representan una estampa que recuerda la profunda presencia de los pueblos originarios en la capital del estado.

Durante una entrevista realizada por 880Noticias.com, la pareja compartió parte de su historia. Francisco es originario de Carichí y Teresa de Guadalupe y Calvo. Ambos llevan 35 años de matrimonio y han dedicado gran parte de su vida a preservar las costumbres heredadas de sus comunidades.

Teresa explicó que es ella misma quien confecciona la ropa tradicional que ambos utilizan. Cada prenda es elaborada completamente a mano, mediante técnicas de costura y bordado que han sido transmitidas de generación en generación dentro de la cultura rarámuri.

La artesana señaló que el traje que porta Francisco tiene un valor aproximado de mil 800 pesos y puede tardar alrededor de una semana en ser elaborado debido al trabajo manual que requiere cada detalle. En el caso de su propio vestido, la confección puede extenderse hasta un mes completo, por lo que su precio ronda los 2 mil 500 pesos.

Además de elaborar las prendas para uso personal, Teresa también confecciona y vende estas piezas como artesanía, permitiendo que una parte de la tradición rarámuri continúe llegando a otras personas interesadas en conocer y valorar este trabajo artesanal.

Por su parte, Francisco no solamente conserva la vestimenta tradicional, sino también otros conocimientos heredados de su comunidad. Durante años se ha dedicado a la elaboración de violines artesanales, instrumentos que también comercializa cuando tiene oportunidad.

Asimismo, suele instalarse en distintos puntos del Centro Histórico para interpretar melodías con su violín, actividad por la que es reconocido por algunos visitantes y comerciantes que frecuentan la zona.

La pareja relató que tuvo nueve hijos, aunque cuatro de ellos fallecieron con el paso de los años. A pesar de las dificultades, continúan aferrados a sus raíces y orgullosos de la identidad que representan.

Mientras miles de personas recorren diariamente las calles del Centro Histórico, historias como la de Francisco y Teresa recuerdan que la cultura rarámuri sigue presente en Chihuahua, no solamente en la Sierra Tarahumara, sino también en los espacios más concurridos de la ciudad, donde sus tradiciones continúan caminando con orgullo entre las nuevas generaciones.