El fin de la fiesta del “super peso”
Septiembre cerró con un golpe fuerte para la moneda mexicana: una depreciación de 6.38%, la peor caída en dos años, con el tipo de cambio en 18.08 pesos por dólar. El retroceso revive el debate sobre si terminó la era del “super peso” y qué tan vulnerable es la divisa frente al endurecimiento monetario en Estados Unidos y las tensiones comerciales globales.
El diferencial de tasas se achica
La clave está en el carry trade. Con el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos en apenas 250 puntos base, el atractivo de invertir en instrumentos mexicanos se reduce al mínimo en una década.
Gabriela Siller (Banco Base) lo resumió: “La fiesta del carry trade ha terminado”.
El mercado ahora descuenta que la Fed podría realizar hasta cuatro ajustes adicionales, lo que presionaría aún más al peso.
¿Fin del super peso?
Analistas de Banamex matizan la narrativa:
Aunque el peso se debilitó, sigue por debajo de su promedio histórico de 19.50 pesos por dólar, en esta semana se ajusto a 18.40.
Paulina Anciola señaló que la apreciación previa fue “atípica” y que el retroceso actual es más bien lo normal en un contexto global restrictivo.
Si el tipo de cambio llegara al promedio histórico, la deuda pública podría alcanzar el 60% del PIB.
La apuesta sobre la Fed
El mercado enfrenta incertidumbre por el estilo del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien dejó de dar guías explícitas sobre futuros movimientos.
Banamex estima solo un ajuste adicional, lo que permitiría al peso cerrar el año cerca de 17.60 por dólar.
Pero si se concretan más alzas, el tipo de cambio podría mantenerse en el terreno de las 18 unidades.
Banxico en pausa
El Banco de México mantiene su tasa en 6.50% y, según analistas, seguirá en pausa:
La depreciación reciente no es suficiente para presionar la inflación.
El traspaso cambiario es bajo y opera con rezago de 6 a 12 meses.
Rodolfo Ostolaza lo sintetizó: “El tipo de cambio solo es un precio, no te dice si la economía va bien o no”.
Conclusión
El retroceso del peso refleja el fin de un ciclo de apreciación extraordinaria y el regreso a un terreno más “normal” en el contexto global. La moneda sigue relativamente fuerte frente a su promedio histórico, pero la combinación de tasas más altas en Estados Unidos, tensiones comerciales y ruido geopolítico podría mantenerla bajo presión. El “super peso” no desaparece del todo, pero su brillo se atenúa.
