Entre jerseys y banderas, una imagen recordó que la pasión por México no tiene uniforme
Nota y fotos por: Silver Juárez Arce
La inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026 dejó múltiples escenas en la Plaza del Ángel de Chihuahua. Familias completas vistiendo los colores de la Selección Mexicana, niños con banderas, aficionados con camisetas oficiales y cientos de personas reunidas frente a las pantallas gigantes para seguir el arranque de la máxima fiesta del fútbol.
Sin embargo, entre la multitud, una imagen llamó especialmente la atención.
Mientras la mayoría de los asistentes portaba playeras verdes de la selección nacional, una persona observaba atentamente la transmisión con una sencilla camiseta blanca visiblemente desgastada y rota por el uso. La escena contrastaba con el entorno repleto de jerseys, accesorios mundialistas y artículos alusivos al torneo.
Lejos de tratarse de una diferencia que separara a los aficionados, la imagen terminó reflejando lo contrario. Frente a la pantalla gigante instalada en la plaza, todos compartían la misma expectativa por el inicio del Mundial y por la participación de México en la competencia.
Durante la jornada fue común observar camisetas de distintas generaciones de la selección, algunas recién compradas para la ocasión y otras que acompañan a sus propietarios desde mundiales anteriores. Sin embargo, la fotografía recordó que la emoción por el fútbol no depende necesariamente de portar una playera oficial o un artículo conmemorativo.
A unos metros de distancia, cientos de personas permanecían concentradas en la ceremonia inaugural y en los momentos previos al partido. Entre ellos no había diferencias visibles en el entusiasmo con el que seguían cada detalle de la transmisión.
La imagen que capturamos en la Plaza del Ángel se convirtió así en una de las postales más representativas de la jornada mundialista en Chihuahua. No por las prendas, los colores o los accesorios, sino porque mostró a personas distintas reunidas por una misma pasión.
En una celebración dominada por el verde, blanco y rojo, la fotografía recordó que el fútbol tiene la capacidad de reunir a miles de personas bajo un mismo sentimiento, independientemente de cómo vistan o de dónde vengan.
La escena quedó como una de las estampas más humanas del arranque mundialista en la capital del estado, donde la emoción por ver jugar a México fue el elemento que verdaderamente unió a quienes acudieron a vivir la experiencia en familia y entre amigos.
