Escasean clientes y boleros en Plaza Merino; solo unos cuantos mantienen vivo el oficio
A casi tres años de la remodelación de la Plaza Merino, la imagen cotidiana del lugar refleja una realidad distinta a la que se buscaba con la renovación del espacio. Durante un recorrido realizado la mañana de este miércoles 22 de julio del 2026, se observó que la mayoría de los cajones para boleros permanecen vacíos, mientras únicamente dos o tres continúan ofreciendo el tradicional servicio de boleado de calzado.
Los espacios fueron rehabilitados como parte de los trabajos de mejoramiento del Centro Histórico de Chihuahua, con el propósito de brindar instalaciones más dignas a quienes ejercen este oficio, considerado uno de los más representativos de la vida urbana de la capital. Sin embargo, la actividad en este punto luce limitada durante gran parte del día.
El contraste es evidente con la cercana Plaza de Armas, donde todavía es común encontrar mayor presencia de boleros atendiendo a clientes. En la Plaza Merino, en cambio, predominan los cajones desocupados, dejando una estampa que refleja los desafíos que enfrenta este trabajo tradicional ante los cambios en los hábitos de la población y la disminución de usuarios.
Aunque los espacios permanecen en buenas condiciones, la falta de ocupación llama la atención de quienes transitan por la zona, donde el silencio ha sustituido, en varios de los cajones, la actividad que durante décadas caracterizó a este emblemático rincón del Centro Histórico.
El panorama deja abierta la reflexión sobre el futuro de un oficio que forma parte del patrimonio cultural y cotidiano de Chihuahua, y que hoy sobrevive gracias al esfuerzo de los pocos boleros que aún conservan una clientela fiel.
