Fiesta policial termina en escándalo: agente habría sido abandonada en la madrugada
Reportero de Policíacas
CHIHUAHUA, CHIH.— Lo que habría comenzado como una convivencia entre elementos del tercer turno del Distrito León terminó convertido en un episodio que ahora coloca bajo la lupa a integrantes de la propia Policía Municipal.
La madrugada del miércoles 5 de agosto, una reunión en la que presuntamente hubo consumo de bebidas alcohólicas habría escalado hasta convertirse en una disputa interna, acusaciones de dinero extraviado, una búsqueda de llaves y una revisión física que, de acuerdo con las versiones conocidas sobre el caso, habría terminado cruzando una línea mucho más delicada.
En medio de la fiesta, la jefa del turno, identificada como Jazmín Alejandra T., habría advertido que no encontraba las llaves de su automóvil.
Lo que comenzó como una búsqueda habría tomado otro rumbo cuando la sospecha habría recaído sobre la agente Cyntia M., a quien también se habría relacionado con la desaparición de aproximadamente cinco mil pesos.
La tensión habría aumentado hasta que Jazmín Alejandra T. y la agente Nancy Anahí M. presuntamente habrían realizado una revisión física a Cyntia M.
De acuerdo con las versiones que rodean el episodio, aquella revisión habría terminado en un momento todavía más delicado, pues presuntamente se habrían registrado tocamientos en la zona del pecho de la agente.
Y la historia no habría terminado ahí.
Durante la madrugada, Cyntia M. habría acabado en la vía pública, en el cruce de Pedro Domínguez y 1 de Mayo, en la colonia Rodolfo Aguilar, al norte de la ciudad.
Según las versiones del caso, además habría quedado sin su teléfono celular.
Sola, durante la madrugada y sin posibilidad de comunicarse, la agente habría comenzado a pedir auxilio a gritos.
La situación habría llamado la atención de un conductor particular que circulaba por el sector, quien presuntamente se detuvo para auxiliarla y posteriormente la trasladó hasta el sector Robinson, donde finalmente se habría solicitado apoyo a través del sistema de emergencias 911.
La llegada de elementos policiacos habría marcado el inicio de una segunda etapa del caso.
Posteriormente, la agente habría sido canalizada ante la Fiscalía Especializada de la Mujer, mientras que al interior de la corporación el asunto habría llegado a conocimiento de la Unidad de Género de la DSPM.
Actualmente, Cyntia M. se encontraría incapacitada.
Pero mientras el expediente comienza a tomar forma, el silencio oficial también genera interrogantes.
Hasta el momento, no se habría dado a conocer públicamente una explicación detallada por parte de la Dirección de Seguridad Pública Municipal respecto a lo ocurrido durante aquella madrugada.
Y existe otro punto que podría complicar todavía más el panorama: versiones sobre posibles medidas administrativas o presuntas represalias posteriores contra la propia agente involucrada.
De confirmarse alguna actuación irregular, el asunto dejaría de ser únicamente una disputa ocurrida durante una convivencia para convertirse en un problema institucional que tendría que ser esclarecido por las autoridades correspondientes.
Porque aquí no solamente están las llaves de un automóvil o los aproximadamente cinco mil pesos que presuntamente desaparecieron.
Está también la pregunta de por qué una integrante de una corporación policial habría terminado sola en la calle durante la madrugada, sin teléfono y solicitando auxilio.
Y hay otra pregunta todavía más incómoda:
¿Qué sucede cuando quienes deberían garantizar la seguridad terminan protagonizando un conflicto que requiere la intervención de otras autoridades?
La investigación deberá establecer qué ocurrió realmente aquella noche, quiénes participaron, qué pasó con las llaves y el dinero, bajo qué circunstancias se realizó la revisión física, cómo terminó la agente en la vía pública, qué ocurrió con su teléfono y si posteriormente existieron acciones administrativas que pudieran constituir una represalia.
Por ahora, las versiones deberán ser confrontadas con testimonios, registros, posibles cámaras de vigilancia y demás elementos de prueba.
La responsabilidad de determinar lo ocurrido no corresponde a rumores ni a versiones de pasillo, sino a las autoridades encargadas de investigar.
Sin embargo, el episodio ya dejó una estela incómoda dentro de la corporación.
Una fiesta, alcohol, acusaciones, una agente abandonada de madrugada y un conflicto que terminó fuera de la propia corporación.
Ahora toca saber qué ocurrió realmente aquella noche y, si hubo conductas irregulares, quién tendrá que responder por ellas.
