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Las palomas perderán a quien las alimentó durante años; comerciante del Centro cerrará su negocio

Nota y fotos por Silver Juárez Arce

Todas las mañanas, antes de abrir su tienda de estambres en la calle Segunda, entre Niños Héroes y General Trías, Gerardo Daniel repite la misma rutina. Apenas esparce el alimento sobre la banqueta, decenas de palomas se acercan y rodean la entrada del negocio. La escena se ha vuelto parte del paisaje cotidiano del Centro Histórico de Chihuahua, pero está por desaparecer.

Este sábado 11 de julio, el comerciante cerrara definitivamente la cortina del establecimiento que durante más de tres décadas fue su forma de vida, poniendo fin a una historia ligada al comercio tradicional del primer cuadro de la ciudad.

A sus 74 años, Gerardo Daniel asegura que tomó la decisión debido a la disminución de las ventas, el aumento en los costos de operación y los cambios en los hábitos de consumo de sus clientes. Explicó que mantener abierto un pequeño negocio resulta cada vez más complicado y que el mercado para los estambres y materiales para tejer ya no es el mismo de años atrás.

“Las personas que tejían ya casi no están y las nuevas generaciones ya no tejen”, expresó al explicar por qué considera que su giro comercial ha ido perdiendo clientes con el paso del tiempo.

El comerciante relató que comenzó a trabajar desde muy pequeño y que gran parte de su vida la dedicó al comercio. Con el paso de los años aprendió también sobre tejidos para orientar a quienes acudían a su tienda en busca de materiales o asesoría para elaborar sus prendas y manualidades.

Además del negocio, quienes frecuentan la zona lo identifican por otra costumbre que nunca abandonó: alimentar diariamente a las palomas que llegan hasta la entrada de su local. Cada mañana, entre las 7:30 y las 8:00 horas, las aves parecen reconocer el momento en que recibirán alimento, convirtiendo ese breve instante en una escena habitual para comerciantes, trabajadores y peatones del Centro.

Durante la entrevista también manifestó su desacuerdo con las medidas que desalientan alimentar a estas aves, al considerar que existe una contradicción entre las campañas de protección animal y las restricciones hacia quienes les proporcionan comida. Sus comentarios corresponden a su opinión personal.

Aunque reconoce que cerrar el negocio representa una decisión difícil después de tantos años de trabajo, afirma que las condiciones actuales ya no le permiten mantener abiertas las puertas del establecimiento.

Cuando entregue el local este fin de semana no sólo desaparecerá otra tienda tradicional del Centro Histórico de Chihuahua. También llegará a su fin una imagen que durante años acompañó las mañanas del primer cuadro de la ciudad: la de un comerciante que, antes de comenzar su jornada, era esperado por decenas de palomas frente a la puerta de su negocio.