Lluvias exhiben los obstáculos que enfrentan peatones en el Centro de Chihuahua
Las intensas lluvias registradas la tarde del lunes en la ciudad de Chihuahua no solo convirtieron varias calles del Centro Histórico en verdaderos ríos. Un día después, los efectos de la tormenta seguían siendo visibles, con grandes encharcamientos que dificultaban el paso de peatones y evidenciaban un problema recurrente en la infraestructura pluvial de la zona.
Durante un recorrido realizado la mañana de este martes, este medio documentó diversos puntos del primer cuadro de la ciudad donde el agua permanecía acumulada, principalmente en las inmediaciones de Plaza del Ángel y sobre la calle Aldama, pese a que la lluvia había cesado desde la tarde del día anterior.
Los videos captados durante la tormenta muestran cómo las corrientes de agua descendían con fuerza por la calle Aldama, formando auténticos ríos urbanos que impedían el paso seguro tanto de vehículos como de peatones. La intensidad del escurrimiento volvió prácticamente intransitables algunos cruces durante varios minutos.
Sin embargo, el problema no terminó con el paso de la lluvia. Este martes, grandes charcos continuaban ocupando parte de los cruces peatonales, obligando a los ciudadanos a buscar rutas alternas o esperar varios minutos para poder continuar su camino.
Una de las escenas que mejor refleja esta situación fue protagonizada por una mujer adulta mayor que utilizaba un andador, quien se vio imposibilitada para cruzar una de las calles debido al agua acumulada. La ciudadana tuvo que detener su marcha y buscar un punto donde el nivel del agua le permitiera avanzar sin poner en riesgo su estabilidad.
La imagen pone de manifiesto las dificultades que enfrentan diariamente adultos mayores, personas con discapacidad, usuarios de sillas de ruedas, personas con movilidad reducida y padres de familia con carriolas, quienes encuentran en estos encharcamientos una barrera para desplazarse con seguridad.

El Centro Histórico concentra oficinas públicas, bancos, comercios, restaurantes y espacios turísticos que diariamente reciben a miles de personas. No obstante, cada temporada de lluvias deja al descubierto que existen puntos donde el sistema de captación y desalojo de agua resulta insuficiente para evitar la formación de grandes acumulaciones.
Además de representar una molestia, estos encharcamientos obligan en algunos casos a los peatones a descender de las banquetas para rodearlos, exponiéndose al tránsito vehicular y aumentando el riesgo de accidentes.
Las lluvias forman parte de la temporada del monzón mexicano, fenómeno que durante los meses de julio y agosto incrementa la frecuencia e intensidad de las precipitaciones en el estado, por lo que este tipo de situaciones podría repetirse si no se atienden los puntos donde históricamente se presentan mayores problemas de escurrimiento.

Ante este panorama, ciudadanos consideran importante que dependencias como la Dirección de Obras Públicas Municipales, la Coordinación de Mantenimiento Urbano y la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) realicen un diagnóstico de las zonas donde año con año se forman estas corrientes y encharcamientos, con el objetivo de implementar soluciones que mejoren la movilidad peatonal y reduzcan riesgos para la población.
Más allá de una lluvia intensa, la situación vuelve a abrir el debate sobre la necesidad de fortalecer la infraestructura pluvial del Centro Histórico para que las precipitaciones no continúen convirtiendo calles y cruces peatonales en obstáculos para quienes recorren diariamente el corazón de la ciudad.
