Los “soldados azules” que mantienen hidratada a Chihuahua Capital en medio del desierto
Nota y fotos por Silver Juárez Arce
El verano 2026 ha llegado con una ola de calor implacable a Chihuahua Capital, donde el termómetro ha marcado hasta 38 grados en los últimos días, recordando a todos que vivimos en un estado desértico donde el agua purificada no es un lujo, sino una necesidad diaria. En las calles del centro histórico, así como en oficinas, edificios públicos y locales comerciales, los garrafones de 19 litros se han convertido en el aliado silencioso de una ciudad que lucha contra el bochorno.
Hemos visto a estos trabajadores incansables, como Rubén Cordero, descargando uno a uno los pesados garrafones de sus camionetas de redilas, como si fueran soldados azules en una misión sin descanso, esperando ser bajados para cumplir con su propósito. El chalán, con el mismo empeño, ayuda a bajar la carga, mientras el sol quema sin piedad. En épocas normales, Rubén reparte entre 100 y 120 garrafones al día, pero ahora, con el calor apremiante, sus vueltas se han multiplicado a 4 o 5 por jornada, solo para mantener el ritmo de una demanda que no da tregua. “El agua no puede faltar”, parece ser el lema no dicho de estos héroes anónimos que, con su esfuerzo, garantizan que negocios, hogares y dependencias no se queden sin el líquido vital. El precio de estos garrafones de 19 litros en la capital ronda entre los 40 y 60 pesos, dependiendo del punto de venta y si se adquiere en purificadoras locales o en supermercados.
El agua purificada sigue siendo la opción preferida en la capital, donde la desconfianza hacia el agua de la red pública y la cultura de prevención ante el clima extremo han convertido su consumo en un hábito casi obligatorio.


