Manejadores K9 reciben capacitación para formar un vínculo de trabajo con los ejemplares
Fotografía y Redacción: Silver Juarez
La formación de un binomio K9 no depende únicamente del entrenamiento de los perros, sino también de la preparación de los elementos policiales que estarán a cargo de ellos.
De acuerdo con personal encargado de este proceso, los ejemplares llegan previamente entrenados y, una vez incorporados a la corporación, comienza una etapa de adaptación al trabajo policial.
Los elementos interesados en formar parte de esta área deben pasar por un periodo de capacitación de aproximadamente dos a tres meses. Durante este tiempo se evalúa si cuentan con las características necesarias para desempeñarse como manejadores.
Uno de los aspectos fundamentales es encontrar una combinación adecuada entre el policía y el ejemplar, tomando en cuenta factores como el temperamento de ambos, con el objetivo de que puedan desarrollar una buena coordinación.
Una vez que se determina que el elemento puede continuar, se le asigna un ejemplar y comienza una preparación conjunta. El objetivo es que ambos integrantes aprendan a trabajar como equipo antes de incorporarse completamente a las labores operativas.
El proceso requiere una capacitación especial y diferente a la de otras funciones policiales, debido a que el manejador debe conocer las capacidades, comportamiento y necesidades del ejemplar con el que trabajará.
Finalmente, cuando el binomio logra consolidarse, ambos continúan con su preparación para posteriormente salir a campo y desempeñar las tareas para las que fueron entrenados.
La coordinación entre el elemento y el perro es considerada fundamental para que el binomio pueda realizar de manera efectiva sus funciones de apoyo en labores de seguridad.

