Piden dinero, duermen en la calle y enfrentan problemas mentales: la otra realidad del Centro de Chihuahua
Nota y fotos por: Silver Juárez Arce
Chihuahua, Chih.- El Centro Histórico de Chihuahua capital no solamente concentra actividad comercial, turística y cultural; también expone diariamente una problemática social que este medio ha señalado en reiteradas ocasiones: la presencia de personas que piden dinero, duermen en espacios públicos y, en algunos casos, permanecen en las calles en condiciones de evidente vulnerabilidad.
Sobre Paseo Libertad, calle Libertad y diferentes puntos del primer cuadro, es común encontrar a adultos mayores sentados durante horas, algunos en sillas de ruedas o con dificultades para caminar, extendiendo la mano para solicitar una moneda a quienes pasan por el lugar.
Otros venden dulces, pequeños artículos o algún producto mientras solicitan apoyo económico, mientras que hay quienes simplemente permanecen sentados durante buena parte del día, haciendo de esta actividad una práctica cotidiana.
Pero el problema va más allá de pedir dinero.

También se ha vuelto visible la presencia de personas en situación de calle que utilizan espacios públicos como lugares para dormir y permanecer durante largos periodos. Algunas pasan la noche sobre el piso, en bancas, bajo determinados espacios o en entradas de edificios, mientras durante el día continúan en las inmediaciones del Centro.
A esta realidad se suma la presencia de personas que presentan aparentes problemas de salud mental o conductas desorientadas, algunas de las cuales son conocidas por comerciantes y trabajadores de la zona debido a que permanecen frecuentemente en los mismos sectores.
Hay quienes hablan solos, gritan a los transeúntes, realizan movimientos bruscos, lanzan patadas al aire o tienen comportamientos que pueden resultar agresivos o impredecibles. En determinados casos también se han registrado daños a objetos o mobiliario, lo que convierte el problema no solamente en una cuestión de vulnerabilidad social, sino también en un asunto que requiere atención especializada y seguimiento institucional.
No corresponde determinar desde la calle si una persona tiene un trastorno mental, si atraviesa una crisis derivada del consumo de drogas o si su comportamiento tiene otra causa. Sin embargo, las escenas que se observan cotidianamente hacen evidente que hay personas que requieren mucho más que una moneda o un llamado de atención.

El panorama reúne perfiles distintos: adultos mayores, personas con discapacidad o dificultades para desplazarse, individuos que aparentemente no cuentan con un lugar donde vivir, personas con posibles problemas de salud mental, quienes enfrentan adicciones y también personas que llegaron de otros lugares y permanecen temporalmente en la ciudad.
Para comerciantes y trabajadores del Centro, algunos de estos rostros ya son conocidos. Hay personas que regresan constantemente a los mismos puntos y que forman parte del paisaje cotidiano del primer cuadro, mientras otras aparecen durante determinados periodos y posteriormente dejan de ser vistas.
El Gobierno de Chihuahua sí cuenta actualmente con programas relacionados con salud mental y atención a personas en situación de vulnerabilidad, incluyendo servicios de atención psicosocial, orientación médica y apoyos para personas en situación de calle. Sin embargo, la realidad que continúa observándose en las calles plantea una pregunta: ¿son suficientes estas acciones para atender a quienes permanecen diariamente en el Centro Histórico y requieren una intervención integral?
El tema no es exclusivo de Chihuahua. En otras entidades se han desarrollado modelos específicos para atender a personas que viven en la calle. En la Ciudad de México, por ejemplo, existe un protocolo interinstitucional de atención integral para personas en situación de calle, mientras que Jalisco contempla apoyos y atención para personas en situación de calle o migrantes mediante albergues y esquemas de asistencia.

Estos modelos abren la discusión sobre la posibilidad de que Chihuahua fortalezca una estrategia propia que no se limite a retirar a las personas de determinados espacios, sino que permita identificarlas, conocer su situación, ofrecerles atención médica y psicológica, atender posibles adicciones, buscar a sus familiares cuando sea posible y proporcionar alternativas de alojamiento y reintegración social.
El reto también implica destinar recursos suficientes y coordinar a las distintas áreas de gobierno, pues una persona que duerme en una banca, pide dinero durante el día y presenta conductas desorientadas difícilmente podrá resolver su situación únicamente mediante una atención ocasional.
Mientras el Centro Histórico continúa recibiendo diariamente a comerciantes, trabajadores, turistas y habitantes de la ciudad, la pobreza, la falta de vivienda y los problemas de salud mental también permanecen a la vista, en una situación que este medio ha documentado anteriormente y que continúa sin una solución integral que permita atender a las personas afectadas y, al mismo tiempo, garantizar la convivencia y seguridad de quienes utilizan estos espacios públicos.

