“Soy papá, no criminal”: padres protestan y exigen derecho a ver a sus hijos frente al tribunal
Reportero de Policíacas
Con pancartas en alto, consignas firmes y un mensaje que retumbó en la explanada judicial, un grupo de padres de familia se manifestó a las afueras del Supremo Tribunal de Justicia para denunciar lo que califican como una sistemática violación a su derecho de convivencia con sus hijos.
Bajo el lema “Soy papá, no criminal”, los inconformes alzaron la voz para señalar que enfrentan múltiples obstáculos legales y personales que, aseguran, les impiden mantener una relación cercana con sus menores.
Denunciaron que, en varios casos, las madres restringen el contacto e incluso recurren —según su versión— a denuncias por violencia familiar que consideran infundadas, con el objetivo de limitar o cancelar las convivencias.
“No somos delincuentes, somos padres que queremos estar presentes en la vida de nuestros hijos”, expresaron durante la protesta, visiblemente afectados.
Algunos afirmaron cumplir puntualmente con sus responsabilidades económicas, como el pago de pensión alimenticia, pero aun así —dijeron— son excluidos de la vida cotidiana de sus hijos.

Los manifestantes subrayaron que la ausencia de la figura paterna puede impactar de forma significativa en el desarrollo emocional y social de los menores, por lo que hicieron un llamado urgente a las autoridades judiciales para garantizar procesos justos y equilibrados en materia familiar.
Además, acusaron que los conflictos entre adultos están siendo trasladados a los menores, quienes —advirtieron— terminan siendo utilizados como instrumento de presión o castigo.
El colectivo aseguró que no se trata de casos aislados, sino de una problemática creciente en la ciudad, por lo que exigieron una revisión profunda de los criterios legales aplicados en juicios familiares, así como una actuación más imparcial por parte de las instancias correspondientes.
Como parte de sus acciones, anunciaron que en los próximos días llevarán a cabo una marcha por calles del centro, con el objetivo de visibilizar su lucha y presionar para que se respeten sus derechos como padres.
La protesta dejó claro un mensaje contundente: la batalla por la convivencia no es solo legal, sino también emocional, y —según los manifestantes— no están dispuestos a seguir siendo relegados en la vida de sus propios hijos.
