Search for:
  • Home/
  • Opinion/
  • Chihuahua y México, a través de sus elecciones

Chihuahua y México, a través de sus elecciones

Trinidad Pérez Torres,
ciudadano.

México siempre ha sido un país de caudillismos, ya sean unipersonales o de movimientos sociales artificiales auspiciados por el propio Estado. Hoy estamos viviendo más que nunca esa realidad, con una Presidenta que a penas el mes pasado se asumió como tal, después de dos largos años de la sombra de su antecesor, el caudillo del movimiento, AMLO.

Cuando se independizó nuestra nación, hubo una suerte de partidos, un sistema de partidos incipientes, que prolongaron las formas de hacer política de la época de la Colonia, pero que intentaban copias las ideas “iluministas” puestas en práctica, formas de hacer política, en Estados Unidos y en Europa. Sus pleitos se encerraban en las cámaras de los órganos legislativos, pero recibían dictados de quien de facto o de iure, ejercía el poder ejecutivo. Sus reyertas, decía, se encerraban en esos conciliábulos del poder, pero cuando la argumentación entre los bandos, generalmente dos bandos, no convencía a sus opositores por las posturas irreconciliables, apelaban al pueblo que era utilizado como carne de cañón para sus disputas, corriendo la sangre de hermanos contra hermanos por los intereses minúsculos de la élite que a su vez se identificaba con la oligarquía, de uno y otro color, además el pueblo era el pagano de todos los cuartelazos y estallidos de guerra civil, con cargo al erario, por eso siempre hemos estado endeudados.

Las logias masónicas, yorkinas o escocesas, los guadalupes y posteriormente las del rito nacional mexicano, mucho tuvieron que ver en esos pleitos interminables que desangraron al país, nos condenaron al subdesarrollo y nos hicieron perder más de la mitad de nuestro territorio, no sólo hacia el norte, también hacia el sur rumbo a centro américa. Los embajadores estadounidenses como Poinsett hicieron tanto lobbing malicioso, haciendo prácticamente academia de malas artes políticas, que junto con las malas prácticas heredadas de la Colonia, formaron el gen de la clase política que hoy padecemos.

Esos eran los partidos políticos, minúsculos grupos de interés que utilizaron a la masa nada más para sus intereses. Como las elecciones eran indirectas, pues no había voto universal, los fraudes y las tergiversaciones fueron la constante para hacerse del poder.

Cuando Juárez y su secta se hicieron del poder absoluto después de la intervención francesa, derrotando no solamente a los extranjeros sino eliminando en los hechos al bando conservador, crearon los sofismas que vemos en la actualidad, pues en adelante todos eran liberales y todos eran del mismo rito masónico del caudillo oaxaqueño, eso no duró mucho, pues otro caudillo oaxaqueño esperaba los tiempos para erigirse él en el nuevo dictador, pues Juárez también fue un dictador, sin embargo lo alcanzó la muerte en el retrete de sus habitaciones en Palacio Nacional.

Porfirio Díaz, después de haber vencido a los juaristas Lerdo de Tejada, se asume con el omnipotente y siembra aún más vicios en la política mexicana. Con el paso de los años y de sus reelecciones va flexibilizando las medidas contra la Iglesia Católica, termina de acomodar a todos los Gobernadores de los Estados a su derredor, pero traiciona su lucha de Tuxtepec en cuanto al sufragio efectivo y clausura la no reelección. Hay un progreso material palpable durante dicha dictadura, pero el pueblo llano en el campo y en las incipientes ciudades industriales, sobrevivían en condiciones precarias. Quienes hacían oposición al régimen unipersonal eran cooptados o perseguidos, no había periodismo libre y todas las libertades básicas para el ciudadano eran reprimidas por sus enormes tentáculos. Nunca faltaron “loquitos” que pregonaban la democracia y se apuntaban en las elecciones, como un personaje peculiar como Zúñiga Miranda, de clases medias hasta que un “loquito” como algun@s gobernantes actuales catalogan a quienes creen en el poder del voto y a la libre aspiración política, decía, que hasta que un “loquito”, pero perteneciente a la oligarquía nacional y del Estado de Coahuila, Francisco I. Madero, prendieron la mecha del clamor popular, libertad para todo.

Francisco I. Madero y su enorme movimiento social fueron barridos por un enorme fraude, pero no conformes con ello, llamaron a la revolución armada, los partidos o clubes políticos de pequeñas élites lo secundaron, pero sobre todo el pueblo llano. “Madero ha soltado al tigre, veamos si puede controlarlo”, palabras más o palabras menos pronunció Porfirio Díaz después de renunciar y zarpar en el Ypiranga rumbo a Francia.

La gente esperaba el gran cambio en cuanto Madero asumiera el poder, pero Madero, por sus excentricidades de consultar espíritus y ese tipo de cosas, dejó las estructura porfiriana intocada y no afectó los intereses de la oligarquía, lo que hizo desesperar a muchos revolucionarios como Zapata. Villa, un poco más anuente con el Maderismo le brindaron el beneficio de la duda para sus cambio graduales, pero mientras, la reacción de los aún porfiristas, planearon, junto con el embajador de Estados Unidos un golpe de Estado y mataron a Madero y Pino Suárez (como dijo el Peje en su última aparición pública), implantaron un régimen militar con Victoriano Huerta.

El país se levantó de nuevo en armas y lograron derrocar a Huerta, bajo la égida constitucionalista de Venustiano Carranza (“el viejo no roba, pero deja robar”), sin embargo, esto descarnó la realidad más atroz de México, donde no hay unidad nacional, cada bando, ya sea del viejo régimen porfirista o las múltiples facciones revolucionarias, velan nada más por sus intereses, al cabo el pueblo siempre paga, con sangre o con sus recursos y libertades canceladas. No necesito relatar aquí toda la tragedia que la segunda y tercera etapa de la Revolución Mexicana significó para nuestra patria, baste recordar que murió un millón de mexicanos, la décima parte de la población total del país.
A Venustiano Carranza también lo mataron, Zapara corrió igual suerte y después de la Revolución, Villa también fue asesinado por cuestiones de Estado, todo esto con conocimiento del “Imperio” Norteamericano, los ganones resultaron los Sonorenses, masones hasta la médula: Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Adolfo De la Huerta (aunque éste último mostró más humanidad y escrúpulos que sus otros dos paisanos). Sacando a De la Huerta de la jugada, Calles y Obregón se pasaban el poder uno al otro y cuando uno presidía, el otro tenía amplias facultades en el gabinete. Existían los partidos y las elecciones, pero eran viles fraudes, consulten a Vasconcelos. Los partidos estaban enclavados en ciertas regiones del país o abanderaban causas específicas del campo o la ciudad, pero el partido dominante era el del señor Presidente de la República.

Mataron a Obregón en la Bombilla, unos dicen que fue el fanático religioso León Toral debido al inminente conflicto cristero, La Cristiada, donde los ingenuos católicos esperaban una intervención Estadounidense que viniera a salvarlos del régimen jacobino de Obregón y Calles, pero se quedaron esperando, los cristeros más bravos, fueron traicionados por la propia jerarquía católica en los tratados de San Juan de Letrán y aún así continuó la persecución religiosas, varias décadas después en regiones, estados y municipios, para ejemplo la muerte del Padre Maldonado en Chihuahua aún en 1937.

Muerto Obregón, cuando todo el mundo sabía que detrás de su muerte fue propiciada por Calles, “ca-lle-se” se decía la gente de aquél tiempo cuando preguntaban por el autor del magnicidio, Plutarco Elías Calles detenta todo el poder, pero como veía que en la política andaba puro delincuente, que mataba y que no había paz política en el país, les propone, desde la más alta tribuna de la patria en un informe presidencial, formar el partido de los asesinos, corruptos, rateros y que manejaban todos los giros negros, (un sucesor, pelele de Calles, Abelardo Rodríguez, fue el que corporativisó el narcotráfico de Estado, incluyendo al ejército), pues bien, decía que calles fundó el PNR (Partido Nacional Revolucionario), después PRM (Partido de la Revolución Mexicana) y al último PRI (Partido Revolucionario Institucional) y lo hizo como un pacto de mafiosos donde todos seguían la reglas del partido para no matarse entre sí y repartirse el botín del pueblo, al cual, sólo llenaban de esperanzas. (Eso es MORENA hoy en día, ¡¡¡Ja ja ja ja!!!).

Plutarco Elías Calles se convirtió en Presidente de lo que hoy es el PRI y desde ahí mangoneaba a todos los Presidentes de la República, les imponía el gabinete y los hacía tronar hasta que estorbaban. Luego, en la sucesión de 1933 (año en que nación mi padre qepd)-1934, entre Mújica, el candidato oficial y Cárdenas, masón considerado pendejo por Calles, eligieron al más pendejo por creer que no les haría olas, pero en cuanto asumió el poder Cárdenas (patriarca de la izquierda chairista del país), tomando a Calles en calzones, en un avión con rumbo a Los Ángeles, California, Estados Unidos, lo puso de patitas en la calle, pero respetó sus privilegios a la distancia.

¿Historia de las elecciones en Chihuahua y México? ¡Todo fue una farsa! Las votaciones era de 100% a 0% la oposición o mínimo de 80% a 20% el candidato oficial contra los opositores. El mismo sistema creó sus partidos satélites oficiales y hasta supuestas oposiciones de izquierda y de derecha, pero a todos los tenían controlados, igual que en el porfiriato, por cooptación o por persecución. Esto fue así por más de 50 años. En 1939 se funda el clásico partido de la derecha, el PAN, pero siempre había diferencias entre los panistas de élite y los de base, los de élite muchos de ellos llegaron a generar una connivencia con el poder y a los de base se les engañaba con una esperanza futura de “una patria ordenada y generosa, con una vida mejor y más digna para todos”. Hoy, muchos dirigentes y altos dignatarios del PAN no merecen a su gente, no merecen a su base, no merecen a sus militantes sufridos y esforzados, porque siempre los han hecho testimoniales y el poder lo concentra ellos.

Cabe decir que hubo muchas escisiones del oficialismo y también partidos de ocasión de centro-izquierda, es muy difícil que el mexicano sea de derechas, la cultura viene desde la colonia, buscar la dádiva y el favor del poder y no esforzarse por sí mismo para superar la pobreza. Como ejemplos, mi casi paisano el Gobernador de Chihuahua Alfredo Chávez que fue el primero en los años cuarenta en ganarle al PRI y su candidato oficial, “para los toros del jaral, los caballos de allá mismo” y a nivel nacional el Henriquismo en los años cincuenta, nada más que al final fueron cooptados. Por cierto, la historia siempre manipulada desde el poder, no da cuenta de todos estos episodios de lucha ciudadana, porque siempre, como en toda dictadura, prevalece la versión oficial.

Voy a suspender aquí esperando que los medios que amablemente me publican, tengan tolerancia por la extensión de este texto, tal vez lo dividan en varias partes, pero en los siguientes escritos comentaré de cuando las elecciones empezaron a ser competitivas en el Estado de Chihuahua y en México entero, porque la versión del oficialismo hoy en día (MORENA) es hacer su propia historia, la cual está plagada de mentiras, como la vida de su fundador, AMLO (“el Benito Juárez de Macuspana, ¡¡¡Ja ja ja ja ja!!!)