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Directo al Infierno: un retrato policromático de la violencia

Redacción Por: Mtra Salud Ochoa

3 de mayo de 2026
La evidente fuerza del periodismo y la literatura

El título es en sí mismo una condena. Un mandato apoyado por una sociedad que basa sus acciones en la sobrevivencia diaria del más fuerte, que cierra los ojos ante los abusos hacia el más débil y comete atropellos continuamente, pero que exige y no perdona nada.

La historia de Kazuko Hosoki, una mujer que, al llegar y sobrepasar los 60 años, cuando la juventud abandona del todo al ser humano y lo arroja sin piedad a eso que pomposamente llaman “tercera edad”, decide escribir sus memorias y para ello contrata a una editorial y a una escritora que considera manipulable.

La decisión de abrir su historia al ojo público no es circunstancial. Kasuko, quien es una famosa “adivina” que domina la televisión japonesa, quiere cubrir un escándalo mayúsculo que se avecina ante una investigación periodística que se hace en torno a ella, los rumores de charlatanería espiritual que la rodean y los vínculos con el bajo mundo.

La “vidente”, interpretada por la actriz nipona Erika Toda, narra a la escritora los episodios más duros de su vida desde que se enfrentó, siendo aún una niña, a los estragos de la Segunda Guerra Mundial, la muerte de su padre y hermano mayor en la línea de guerra y la consecuente miseria que llevó a su madre y tres hermanos más, a establecerse bajo un puente.

Allí, Kazuko aprendió a sobrevivir, pero también a mentir y dar sus primeros pasos en el intrincado camino del engaño -sin daño evidente en un inicio- y posteriormente a la estafa.

Sin embargo, la historia que Kasuko cuenta a Minori -la escritora divorciada y con problemas económicos que busca la oportunidad de publicar su segundo libro-, solo muestra el ángulo desde el que Kasuko decide mostrarse, dejando de lado la oscuridad de la vida nocturna en la que se movió y triunfó durante años gracias a su habilidad en los negocios, pero también a las relaciones que tejió con el crimen a través de los Yakuza.

A medida que Minori convive con Kasuko mientras esta le cuenta los abusos vividos, la joven escritora intuye que en la narrativa del personaje de televisión que tiene frente a sí, hay detalles ocultos al ojo común, por lo que decide indagar más hasta lograr encontrar a quienes, de diferentes formas, se convirtieron en víctimas directas e indirectas de la ambición de Kasuko.

A partir de allí, la escritora se crece y decide escribir el libro que ella decida y no el que le ordena la editorial, con el riesgo que eso implica, no solo de que la obra vaya al archivo olvidado, sino de que se le cierren las puertas del mundo editorial para siempre. Minori sostiene su decisión ante la furia de Kasuko, que advierte el peligro al verse descubierta.

La miniserie de nueve capítulos está inspirada en una historia real y más allá de la bondad y la maldad, omnipresente en el mundo y el ser humano en general, es un retrato policromático de las consecuencias de la guerra, en donde las mujeres se convierten en las principales víctimas, obligadas a hacer y aceptar lo que sea para sobrevivir.

No es solo el ejemplo encarnado por Kasuko que es vendida como esclava, violentada física, sexual y psicológicamente, es también la hermana explotada en la fábrica, la madre que vende comida bajo un puente, la cantante obligada a trabajar hasta el cansancio para pagar deudas inexistentes, la propia escritora que cuida a su hija en solitario mientras lucha por destacar en un complejo entramado editorial operado por hombres.

Son todas las mujeres que en la vida cotidiana se enfrentan a la hostilidad del mundo.

Actualmente, acorde a información publicada por ONU mujeres, se calcula que, a nivel mundial, 840 millones de mujeres –casi una de cada tres– han sido víctimas de violencia física o sexual por parte de su pareja; de violencia sexual fuera de la pareja o de ambas al menos una vez en su vida. Dicha cifra, que no incluye el acoso sexual, se ha mantenido prácticamente sin cambios en los dos últimos decenios.

Las tasas de depresión, trastornos de ansiedad, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y VIH son más elevadas entre las mujeres que han experimentado violencia que entre las que no la han sufrido, al igual que ocurre con muchos otros problemas de salud que pueden perdurar una vez que ha cesado la violencia, destaca la ONU.

En México, según datos del INEGI, del total de mujeres de 15 años y más, el 70.1 por ciento han experimentado al menos un incidente de violencia, que puede ser psicológica, económica, patrimonial, física, sexual o discriminación en al menos un ámbito y ejercida por cualquier persona agresora a lo largo de su vida.

Las mujeres representadas en “Te irás al infierno”, padecen todas esas modalidades violentas, y aunque las acciones posteriores de Kasuko, no se justifican en ello sí es evidente que no solo padeció, sino que aprendió y reprodujo las conductas violentas.

Además, el INEGI indica que la violencia psicológica es la que presenta mayor prevalencia con un 51.6 por ciento, seguida de la violencia sexual con 49.7 por ciento, la violencia física que suma 34.7 por ciento y la violencia económica, patrimonial y/o discriminación con un 27.4 por ciento.

Las cifras son frías y desalentadoras.

Sin embargo, llevar el tema a la palestra diaria y pugnar por la inadmisibilidad de las prácticas violentas contra las mujeres en cualquiera de sus formas, son acciones afirmativas que deben replicarse.

Los medios de comunicación en general, el cine, la televisión y la literatura son pieza fundamental para promover un cambio hacia el respeto de las féminas en todas sus acepciones, lo que derivará en una evolución positiva en general del ser humano.

En el caso particular de la serie “Te irás al infierno”, destaca la fuerza que el periodismo y la literatura tienen cuando se conjuntan para investigar con rigor y llevar a la audiencia una historia bien contada, que muestra el contexto en el que ocurren los hechos, les provee un marco histórico-social que, si bien no justifica, lleva a posibles respuestas del “por qué” de las cosas.

https://escribana.com.mx/directo-al-infierno-un-retrato-policromatico-de-la-violencia

Fotografías tomadas de Internet,