El Mundial que nos desnudó
Redacción por : Garay armando
El mundo tiene los ojos puestos en México. Y lo que ve no es la vitrina que soñamos mostrar, sino el espejo roto de décadas de desidia y seis años de barbarie institucional disfrazada de transformación.
La Ciudad de México llega al Mundial 2026 con el Metro en terapia intensiva. Obras de última hora, estaciones remozadas a golpe de improvisación, líneas colapsadas bajo el peso de una demanda que siempre fue predecible. A menos de dos días del arranque del torneo, el sistema enfrenta protestas sociales, retrasos constantes y remodelaciones sin concluir. Un ensayo general bastó para revelar la magnitud del desastre: un solo partido en el Estadio Banorte saturó accesos, provocó filas de varias horas y exhibió la insuficiencia del transporte público.
La pregunta incómoda apunta directamente a Andrés Manuel López Obrador. Durante su sexenio, el gasto en infraestructura urbana se sacrificó en el altar de las obras faraónicas: el AIFA que nadie usa, el Tren Maya que sangra subsidios, Dos Bocas convertida en pozo sin fondo. México llega a 2026 cargando sobrecostos, subsidios permanentes y retornos económicos inciertos de proyectos concebidos como símbolos ideológicos. Mientras tanto, el Metro de la capital, que mueve millones de personas, se pudrió en silencio. Hoy, la CDMX financia las obras mundialistas con deuda e impuestos locales, recurriendo incluso a fideicomisos que el propio AMLO eliminó acusándolos de opacos. La ironía sería cómica si no fuera trágica.
El gobierno federal de Sheinbaum hereda ese pantano sin brújula ni caja. México Evalúa advierte que los esfuerzos de la administración actual están mermados por la herencia fiscal de la gestión pasada. La capacidad de negociación con la FIFA, con los visitantes internacionales, con una ciudad que necesita respuestas operativas, es mínima cuando el margen presupuestal fue dilapidado antes de que comenzara el partido.
A dos días de la inauguración, la Terminal 2 del AICM tiene una rampa colapsada sin fecha de reapertura, producto de remodelaciones que generaron inundaciones, fallas en servicios básicos y conflictos viales. La primera imagen que tendrá el mundo de México podría ser un aeropuerto en obra negra.
Maestros de la CNTE colapsando todo el primer cuadro de la ciudad, concentrándose específicamente en el zócalo capitalino. Las madres buscadoras también haciéndose presentes, por si fuera poco, mas de quince mil palcos habientes exigen sus derechos de hace años y tampoco tienen certezas y así pudiéramos seguir enlistando grupos sociales haciendo presión y haciéndose presente en estos días. Se acabo el tiempo, ¿así correrá la CDMX durante el mundial?, ¿vendrá la represión? Ya lo veremos.
El fútbol perdona poco. La historia, menos. Este Mundial no nos encontró listos; nos encontró tal como somos: un país con talento enorme y un régimen que se empeña en destruirlo.
Al tiempo.
