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Crisis hídrica y violencia en la protesta de Jalisco

Guadalajara, Jalisco. La crisis del agua volvió a encender las calles de la capital jalisciense. Este viernes, una manifestación ciudadana que reunió a cerca de 10,000 personas derivó en un episodio de violencia frente a Casa Jalisco, donde un grupo de choque de aproximadamente 400 personas provocó enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. El saldo fue de 28 oficiales heridos —dos de gravedad— y 39 detenidos, de los cuales 12 ya fueron liberados.

Una marcha legítima que terminó en caos
El gobernador Pablo Lemus reconoció la legitimidad de la protesta ciudadana, que partió de la Glorieta de la Minerva y se desarrolló pacíficamente durante más de dos horas. Familias, jóvenes y profesionistas caminaron en paz, acompañados por elementos de Seguridad Pública y Protección Civil.

Sin embargo, al llegar a Casa Jalisco, un grupo encapuchado y armado irrumpió en la manifestación. Según el mandatario, su objetivo era “quitarle legitimidad a una marcha verdaderamente ciudadana”.

El saldo de la violencia
28 oficiales heridos, dos de ellos de gravedad: uno con fractura de cráneo y otro con la pérdida de un dedo tras ser golpeado con un tubo.

39 detenidos, de los cuales 12 fueron liberados tras revisión de la Fiscalía Estatal.

Manifestantes lesionados y denuncias de uso excesivo de la fuerza por parte de la policía.

El gobernador instruyó a la Fiscalía revisar caso por caso y analizar los videos para sancionar cualquier exceso policial.

Acusaciones cruzadas
Organizaciones sociales denunciaron que las fuerzas de seguridad recurrieron a golpes con objetos contundentes y al uso excesivo de polvo de extintores. Periodistas y manifestantes tuvieron que ser trasladados a hospitales cercanos.

Por su parte, Lemus aseguró que “en una confrontación como la que vivimos, no hay ganadores” y refrendó su compromiso de resolver la crisis hídrica de fondo.

La raíz del conflicto: el agua, la protesta se originó por la crisis hídrica que afecta a Guadalajara y municipios aledaños.

El gobierno estatal decidió cerrar el abasto desde la presa de Las Pintas para mejorar la calidad del agua.

Se espera la aprobación en el Congreso de la iniciativa para construir el nuevo acueducto Chapala–Guadalajara, validado técnicamente por Conagua.

Lemus aseguró que el servicio no se privatizará ni se aumentarán las tarifas.

Conclusión
La jornada dejó en evidencia la tensión social que provoca la crisis del agua en Jalisco. Mientras la ciudadanía exige soluciones inmediatas, el gobierno enfrenta el reto de garantizar el derecho a la protesta sin que se repitan episodios de violencia. El desenlace de esta crisis será clave para la gobernabilidad y la confianza en las instituciones estatales.