El peso y la economía mexicana, entre avances y riesgos
El cierre de esta semana dejó un sabor agridulce para el peso mexicano. Aunque el viernes logró una apreciación de 0.28%, en el acumulado semanal cedió 0.84%, hilando ya siete semanas de pérdidas frente al dólar. El tipo de cambio se ubicó en 18.6601 pesos por dólar, según datos de cierre del Banxico.
Señales mixtas en los mercados
El grupo financiero Monex atribuyó el repunte del viernes a cifras económicas positivas en México y al optimismo sobre la revisión del T-MEC.
Banco Base recordó que la última vez que el peso se depreció siete semanas seguidas fue en 2019.
La pérdida de terreno responde al desmantelamiento del carry trade, ante la expectativa de un menor diferencial de tasas entre México y Estados Unidos.
Riesgos externos
El mercado anticipa que la Reserva Federal podría anunciar otra alza de tasas o un mensaje restrictivo en su comunicado del 28 de octubre.
Esto fortalecería al dólar hacia el cierre del año.
Además, persiste una mayor aversión al riesgo por el deterioro estructural de la economía mexicana.
Panorama económico
El INEGI informó que el IGAE creció 3.5% anual en agosto, el mejor desempeño desde septiembre de 2023.
Frente a julio, el indicador avanzó 0.6%, aunque con una ligera desaceleración respecto al 0.8% previo.
Con ello, la economía acumula un alza de 1.7% de enero a agosto, frente a la caída de 0.2% en el mismo lapso de 2025.
Lectura de los bancos
Banamex revisó al alza su estimado de crecimiento para 2026, de 1.4% a 2.0%, apoyado en exportaciones de equipo de cómputo, obra pública y señales de inversión privada.
Banco Base se mantiene más cauto, con un cálculo cercano al 1.8%.
Ambas proyecciones quedan por debajo del 2.3% que Hacienda ubica como punto medio de su rango.
Conclusión
El peso enfrenta un entorno complejo: mientras la economía muestra dinamismo en sectores clave, los riesgos externos y la volatilidad financiera siguen presionando. La apreciación puntual del viernes no alcanza para revertir la tendencia negativa, pero los datos del IGAE ofrecen un respiro y fortalecen la narrativa de que la segunda mitad del año será más favorable.
