Fracking en México: pruebas piloto y obstáculos que frenan su desarrollo durante el sexenio de Sheinbaum
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum abrió la puerta a analizar el fracking bajo estrictas condiciones, en el sector energético crece la percepción de que la explotación comercial de yacimientos no convencionales difícilmente despegará en este sexenio.
Obstáculos técnicos y regulatorios
El comité de especialistas descartó definitivamente la fracturación hidráulica en la cuenca de Tampico-Misantla, y condicionó cualquier desarrollo en Burgos y Sabinas-Burro-Picachos a la disponibilidad de agua salada para abastecer la actividad. Además, se exige que la tecnología garantice que no se comprometan acuíferos ni se empleen sustancias altamente tóxicas, junto con una consulta pública en comunidades cercanas.
El experto Ramsés Pech advirtió que los pozos experimentales requieren infraestructura para el manejo del agua y no pueden evaluarse en solo dos meses, como planteó la presidenta. “Se necesita una industria del control y manejo de esa agua que sale de la formación cuando se hace la fractura”, explicó.
Contratos poco atractivos
Otro obstáculo es el marco contractual. Los contratos mixtos actuales establecen que Pemex debe quedarse con al menos 40% de los ingresos, lo que desalienta a privados. “Un pozo no convencional exige más inversión inicial y perforación continua. Con un límite rígido, el privado no recupera su CAPEX en un horizonte razonable”, señaló Pech.
Además, persisten riesgos de inseguridad en las cuencas y un marco jurídico sin arbitraje internacional robusto, lo que genera incertidumbre para inversionistas.
Dependencia energética
México depende en un 70% del gas natural importado de Estados Unidos, según datos de la Secretaría de Energía. Para especialistas como Gustavo Sánchez Lugo, el fracking debería considerarse un proyecto de seguridad energética a largo plazo, aunque estima que se necesitarían al menos cuatro años para iniciar producción si se cumplen todas las condiciones previas.
El dilema político
Sheinbaum enfrenta una tensión entre su compromiso ambiental y la narrativa de soberanía energética. El fracking podría atenuar la dependencia del gas estadounidense, pero también implica riesgos ambientales y sociales que han generado resistencia en comunidades y entre asesores del gobierno.
La conclusión en el sector es clara: aunque se analicen pruebas piloto, la explotación comercial de yacimientos no convencionales no despegará durante este sexenio.
Comentario
El fracking en México parece un proyecto eterno: cada sexenio se analiza, se condiciona y se pospone… al final, lo único que se fractura es la paciencia de los inversionistas.
