Liberan a Víctor Rodríguez, exdirector de Pemex, tras obtener perdón de su víctima en caso de violencia intrafamiliar
Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Pemex, fue liberado este 14 de julio de 2026 bajo medidas cautelares tras ser detenido una semana antes en un caso de violencia intrafamiliar que conmovió al país. La liberación se dio después de que la víctima, su esposa, decidiera otorgarle el perdón, un gesto que permitió al exfuncionario continuar su proceso en libertad mientras se resuelven los trámites legales. Rodríguez Padilla había sido aprehendido el pasado martes 7 de julio en la calle Monte Albán número 20, en la colonia Narvarte, alcaldía Benito Juárez de la Ciudad de México, aproximadamente a las 17:30 horas por elementos de la policía ministerial, luego de que circulara en redes sociales un video en el que se le observaba agrediendo físicamente a su pareja.
El caso generó un fuerte rechazo en la opinión pública, ya que las imágenes mostraban una golpiza que evidenciaba un patrón de violencia doméstica, un delito que en México ha sido objeto de mayor atención y sanción en los últimos años. La detención de Rodríguez Padilla, un personaje de alto perfil por su pasado en la industria petrolera, puso en el centro del debate la impunidad que a menudo rodea a figuras públicas y la necesidad de aplicar la ley sin distinciones. Sin embargo, la decisión de la víctima de retirar la denuncia cambió el curso del proceso, permitiendo su liberación bajo condiciones que aún no han sido detalladas por las autoridades.
El exfuncionario, quien ocupó un cargo de alta responsabilidad en Petróleos Mexicanos, ahora enfrenta un proceso legal que, de acuerdo con las leyes mexicanas, podría continuar incluso con el perdón de la víctima, dependiendo de la gravedad de los hechos y de la Fiscalía General de la República, quien es la encargada de determinar si el caso procede o se archiva. Mientras tanto, Rodríguez Padilla deberá cumplir con las medidas cautelares impuestas por el juez, que podrían incluir la prohibición de acercarse a la víctima y la obligación de presentar firmas periódicas en el juzgado.
El caso ha reavivado el debate sobre la violencia de género en México y la efectividad de las leyes para proteger a las víctimas, especialmente cuando los agresores son personas con influencia o recursos económicos, lo que en ocasiones dificulta que se haga justicia. Organizaciones de derechos humanos y colectivos feministas han exigido que las autoridades actúen con rigor y que no se permita que el perdón de la víctima sea utilizado como un mecanismo para eludir la responsabilidad penal en casos de violencia grave.
