Morena reacomoda su tablero tras la definición en Colima
Ciudad de México. La designación de Rosa María Bayardo como coordinadora estatal de Morena rumbo a las elecciones de 2027 en Colima sepultó, al menos por ahora, las aspiraciones del secretario de Educación, Mario Delgado, quien aparecía como el personaje con mayor nivel de conocimiento en las encuestas levantadas por la dirigencia nacional.
Bayardo, conocida como Rosi, pertenece al grupo político de la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, quien le allanó el camino desde 2017 y la impulsó a la diputación federal en 2018. Su triunfo interno no solo desplazó a Delgado, sino también al grupo de César Yáñez, consolidando la influencia de Vizcaíno en la entidad.
El futuro de Mario Delgado, aunque las encuestas lo colocaban apenas unos puntos por encima de Bayardo, la decisión política terminó por cerrarle opciones en Colima. Según fuentes consultadas en Palacio Nacional, Delgado estaría concentrando ahora sus esfuerzos en la campaña de Santiago Nieto en Querétaro, con quien mantiene una alianza estratégica.
Este movimiento se interpreta como parte de un plan mayor: reforzar la aspiración presidencial de Marcelo Ebrard hacia 2030. La relación entre Delgado y Nieto se evidenció recientemente cuando la dirigencia nacional de Morena defendió la candidatura del queretano al Senado, aunque finalmente fue cancelada por la Sala Regional Toluca del Tribunal Electoral.
Reacomodo interno: La victoria de Bayardo confirma la fuerza de Vizcaíno en Colima y desplaza a figuras nacionales como Delgado.
Alianzas estratégicas: Delgado busca mantener vigencia política apoyando a Nieto en Querétaro, con la mirada puesta en el proyecto de Ebrard.
Impacto nacional: La definición en Colima muestra cómo las candidaturas locales se entrelazan con las aspiraciones presidenciales de 2030.
Conclusión
La designación de Rosa María Bayardo en Colima no solo reconfigura el mapa político estatal, sino que también obliga a Mario Delgado a mover sus fichas hacia Querétaro. En el tablero nacional de Morena, cada candidatura local se convierte en un ensayo de alianzas y respaldos que apuntan más allá de 2027, hacia la sucesión presidencial de 2030.
