Rocha se refugia y apuesta a volver
Culiacán, Sinaloa. El exgobernador con licencia Rubén Rocha Moya ha encontrado refugio en su círculo más cercano mientras enfrenta la crisis detonada por las acusaciones de Estados Unidos. Desde el despacho de su hija Eneyda Rocha en el DIF Sinaloa, coordina reuniones y mantiene influencia sobre la administración interina de Yeraldine Bonilla, con excepción de la seguridad, que permanece bajo control federal.
Estrategia de presión: En esos encuentros se decidió filtrar a medios capitalinos que el senador Enrique Inzunza analizaba convertirse en testigo colaborador en EE.UU., un movimiento interpretado como presión hacia el oficialismo sobre las consecuencias de una eventual cooperación judicial.
Respaldo diplomático: Rocha cuenta con el apoyo del embajador en Madrid, Quirino Ordaz, quien cabildea en su favor. La narrativa presidencial también lo respalda, al insistir en que Washington no ha presentado pruebas sólidas y que las acusaciones se basan en declaraciones de narcotraficantes.
Convicción de absolución
Rocha asegura que la justicia mexicana lo absolverá, replicando el precedente del general Salvador Cienfuegos.
“A Cienfuegos lo cuidaron por todo lo que sabía, bueno, yo también sé muchas cosas”, comentó con tono campechano.
De buen ánimo, confía en retomar la gubernatura en menos de un mes. Ante las declaraciones de Arturo Zaldívar sobre la pérdida de su fuero, Rocha respondió que “ya hubo acuerdo” y que el tema no volverá a mencionarse.
Planes futuros
Aunque sus aspiraciones sucesorias quedaron descartadas, Rocha busca concluir su sexenio, operar la elección en sintonía con Palacio Nacional y luego recibir un encargo que lo proteja de posibles arrestos.
Comentario editorial
El caso Rocha se ha convertido en un pulso de soberanía y narrativa política. Mientras EE.UU. insiste en sus acusaciones, el exgobernador apuesta a que México replique el modelo Cienfuegos: cerrar filas, desacreditar pruebas y absolverlo en tribunales nacionales. Su confianza en retomar la gubernatura refleja tanto la protección de su grupo compacto como la fragilidad institucional frente a presiones externas.
