Sheinbaum confirma tensiones y la vuelta de Citlalli Hernández a la dirigencia de Morena
Ciudad de México. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este jueves los movimientos internos en la dirigencia de Morena, incluyendo el regreso de Citlalli Hernández. El anuncio se realizó en la mañanera, pero la decisión se definió la semana pasada en una reunión privada en Palacio Nacional con Luisa María Alcalde, actual presidenta del partido.
La reunión con Alcalde
Fuentes con acceso al despacho presidencial señalan que el encuentro fue tenso. Sheinbaum reprochó la falta de operación política de Alcalde de cara a los comicios de medio término de 2027 y su débil interlocución con el Verde y el PT. La mandataria le ofreció la Consejería Jurídica, pero Alcalde lo rechazó al considerarlo una “humillación” para su trayectoria.
Críticas adicionales
La presidenta también cuestionó el accionar del vocero de Morena en San Lázaro, Arturo Ávila, cercano a Alcalde, acusado de excederse en funciones y generar fricciones con Ricardo Monreal. Además, criticó la falta de operación en las negociaciones con aliados durante la reforma electoral, lo que obligó a la intervención de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
La solución salomónica
Ante la resistencia de Alcalde a dejar el cargo, Sheinbaum optó por sumar a Citlalli Hernández a la dirigencia para compartir el armado electoral rumbo a 2027. Esto evita un desplazamiento directo, pero abre un nuevo frente de tensiones, ya que las diferencias entre Hernández y Alcalde son conocidas dentro del partido.
Escenario hacia 2027
La decisión refleja la preocupación del oficialismo por los resultados electorales y la necesidad de reforzar la estructura partidaria. Ahora, la conducción de Morena quedará en manos de una triple dirigencia: Alcalde, Hernández y Andy López Beltrán, lo que anticipa un escenario complejo para la 4T.
Comentario
En Morena, la dirigencia ya parece un comité de crisis: Alcalde se aferra, Hernández regresa y Sheinbaum arbitra. Lo que debía ser un partido con rumbo claro se convierte en un triángulo de tensiones. La 4T habla de unidad, pero cada movimiento suena más a terapia de grupo que a estrategia electoral.
