2026: el año de las rupturas y apuestas rumbo a 2027
Por César Olvera
En 2026 México vivirá un año clave: se renovará la Cámara de Diputados y 17 gubernaturas, un escenario que definirá la ruta hacia la elección presidencial de 2027. La oposición enfrenta el reto de reorganizarse frente a la maquinaria de Morena, pero las fracturas internas marcan el panorama.
Ciudad de México. El calendario electoral de 2026 será uno de los más intensos en la historia reciente: se elegirán 500 diputadas y diputados federales y se disputarán 17 gubernaturas, entre ellas entidades estratégicas como Chihuahua, Querétaro, Veracruz, Puebla y Nuevo León.
PAN: ruptura con el PRI y riesgo en el norte: Bajo la dirigencia de Jorge Romero, el PAN decidió romper con el PRI tras cuatro años de alianza. La apuesta es recuperar identidad y competir con perfiles propios. Entre sus cartas fuertes destacan Felifer Macías en Querétaro y Antonio Martín del Campo en Aguascalientes. Sin embargo, en Chihuahua, las encuestas muestran ventaja de Morena, lo que amenaza con romper la hegemonía panista tras dos sexenios consecutivos.
PRI: súplica y sobrevivencia
El PRI de Alejandro “Alito” Moreno calificó la ruptura del PAN como un “error estratégico”. La realidad es que el tricolor enfrenta una crisis de competitividad: su principal esperanza está en Nuevo León, con el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, como figura que los mantiene en la pelea. Sin alianzas, el PRI corre el riesgo de quedar relegado a un papel testimonial.
Movimiento Ciudadano: ascenso con dudas
MC busca consolidarse como tercera fuerza nacional, con un discurso contra la “vieja política”. Jorge Álvarez Máynez ha rechazado alianzas federales con el PRI, pero abrió la puerta a acuerdos locales con el PAN. El partido enfrenta un dilema en su bastión de Nuevo León: competir solo podría costarle la gubernatura. Las figuras clave serán Luis Donaldo Colosio Riojas y el propio Máynez, quien suena para Zacatecas aunque no ha formalizado aspiraciones.
El tablero electoral
Los próximos meses serán decisivos. La oposición deberá definir si sus “cartas fuertes” bastan para competir individualmente o si la realidad los obligará a reconsiderar las alianzas que hoy rechazan. Mientras tanto, Morena llega con ventaja estructural: controla la presidencia, la mayoría en el Congreso y varias gubernaturas, lo que le da capacidad de movilización y recursos.
La oposición mexicana parece jugar ajedrez con piezas de dominó: se rompen, se caen y se acomodan según el capricho del momento. El PAN presume independencia, el PRI suplica compañía y MC se vende como “nuevo” mientras negocia como “viejo”. Morena, mientras tanto, observa desde la tribuna, con la maquinaria lista para 2027.
La pregunta no es quién será el “caballo negro”, sino quién llegará al hipódromo con las patas completas.
