Gobernadores dividen apoyos tras acusación contra Rocha
Ciudad de México. La acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios por presuntos vínculos con Los Chapitos, detonó un terremoto político que alcanzó a la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).
El intento de respaldo
Desde Palacio Nacional se pidió a los mandatarios estatales de la 4T firmar un desplegado de apoyo a Rocha, siguiendo la práctica instaurada en tiempos de López Obrador para blindar a figuras del oficialismo. Sin embargo, la respuesta fue tibia: una tercera parte de los gobernadores optó por el silencio, preocupados por las repercusiones en sus relaciones con Washington y la posibilidad de perder la visa americana.
El caso Gallardo
El gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, se negó a respaldar públicamente a Rocha. Argumentó que estaba impedido por la situación migratoria y los negocios de la cúpula del Partido Verde en Texas, donde varias familias de la dirigencia buscan evitar confrontaciones con el gobierno de Trump.
Operadores políticos interpretan su rechazo de otra manera: como parte de la competencia electoral rumbo a 2027, donde las hermanas Rosa Icela y Rita Ozalia Rodríguez buscan romper con el Verde para que Morena se quede con el estado, en detrimento de las aspiraciones de la senadora Ruth González Silva, esposa del gobernador.
Morena se deslinda
La dirigencia nacional de Morena emitió un comunicado en el que expresó preocupación por una eventual extradición de Rocha sin pruebas suficientes, advirtiendo que ello vulneraría el debido proceso. Sin embargo, el partido marcó distancia del gobernador al respaldar “firmemente” la actuación institucional del Gobierno de México y confiar en que las autoridades nacionales actuarán con responsabilidad y en defensa de la soberanía.
Comentario editorial
El caso Rocha no solo expone la fragilidad de la relación bilateral con Estados Unidos, sino también las tensiones internas de la 4T. El silencio de varios gobernadores refleja el temor a quedar atrapados en la misma red de acusaciones, mientras que la negativa de Gallardo muestra cómo los intereses electorales pesan más que la solidaridad partidaria. Morena, por su parte, busca blindar al gobierno federal mientras deja a Rocha cada vez más aislado.
