Con esfuerzo doña Elvira recorre el Centro vendiendo tapiocas, gelatinas y flanes para ganarse la vida
Nota y fotos por: Silver Juárez Arce
Mientras cientos de personas caminan apresuradas por el Centro Histórico de Chihuahua, una mujer de la tercera edad avanza lentamente arrastrando una pequeña hielera con ruedas. En su interior lleva tapiocas, gelatinas y, en ocasiones, flanes elaborados por ella misma. Se trata de Elvira Macías, quien, pese a los años y las dificultades, continúa trabajando para obtener un ingreso que le permita salir adelante.
Tres veces por semana, aproximadamente, doña Elvira llega al centro de la ciudad para ofrecer sus productos a peatones, comerciantes y trabajadores de la zona. Su jornada comienza alrededor de las 10 de la mañana, cuando inicia un recorrido que la lleva desde la Plaza de Armas hacia distintos puntos del primer cuadro de la ciudad.
La rutina no es nueva para ella. Asegura que ha trabajado toda su vida y que mantenerse activa forma parte de su forma de vivir. Sin embargo, también reconoce que la necesidad económica sigue siendo una razón importante para salir a vender.
“Toda la vida he trabajado”, comenta mientras muestra los últimos vasos de tapioca que le quedan en la hielera al final de la jornada.
Los postres que ofrece son preparados por ella misma. Un día los elabora en casa y al siguiente sale a venderlos por las calles del centro. Cada vaso tiene un costo de 25 pesos, una cantidad accesible que le permite atraer clientes y obtener algunos ingresos para sus gastos diarios.

Doña Elvira explica que actualmente recibe únicamente el apoyo federal para adultos mayores, pero señala que ese recurso no siempre resulta suficiente para cubrir todas sus necesidades, por lo que continúa buscando alternativas para complementar sus ingresos.
Su historia refleja una realidad que todavía puede observarse en distintos puntos de Chihuahua. Muchos adultos mayores continúan desarrollando actividades económicas después de la edad de retiro, ya sea por necesidad financiera, para mantenerse activos o porque el trabajo ha formado parte de su vida durante décadas.
Entre edificios históricos, oficinas, comercios y el constante movimiento del centro de la ciudad, la presencia de personas como doña Elvira se ha vuelto parte del paisaje urbano. Con paciencia ofrece sus productos a quienes se cruzan en su camino, esperando vender lo suficiente antes de regresar a casa.
La tapioca que prepara es un cereal que cocina de manera similar al arroz y al que agrega distintos tipos de leche para darle sabor. Aunque para algunos es un postre poco común, para ella representa una oportunidad de generar ingresos y continuar adelante.
Al finalizar su recorrido, la satisfacción de haber vendido buena parte de su mercancía parece compensar el esfuerzo de caminar durante varias horas bajo el sol del Centro Histórico. Para doña Elvira, trabajar sigue siendo una forma de mantenerse en movimiento, pero también una necesidad que comparte con muchos otros adultos mayores que continúan buscando el sustento diario en las calles de Chihuahua.
