Con un guare lleno de dulces y un bulto con toda su vida a cuestas: la lucha diaria de quienes sobreviven en las calles de Chihuahua
Nota y fotos por: Silver Juárez Arce
Con un guare en una mano, con algunos mazapanes, paletas, chicles y otros dulces para vender, y un gran bulto de tela amarrado sobre la espalda donde cargaba todas sus pertenencias, un adulto mayor recorría la mañana de este sábado las calles del Centro Histórico de Chihuahua. Avanzaba lentamente entre los transeúntes con la esperanza de realizar algunas ventas que le permitieran conseguir dinero para comer y, quizá, pagar un lugar donde descansar esta noche.
La imagen resume una realidad que diariamente pasa frente a cientos de personas en el corazón de la ciudad. Mientras algunos caminan con prisa rumbo al trabajo o realizan compras, otros sobreviven con lo poco que pueden cargar y con las escasas ventas que logran hacer durante el día.
En el Centro Histórico es frecuente encontrar a personas en situación de calle ofreciendo dulces, botanas o pequeños artículos para obtener unas monedas. Muchos de ellos llevan consigo todas sus pertenencias, pues no cuentan con una vivienda o un sitio seguro donde resguardarlas. Lo que cabe en un bulto, una mochila o una bolsa representa todo su patrimonio.
Cuando el día les favorece y logran reunir algo de dinero, algunos optan por rentar una habitación económica para bañarse, descansar y resguardarse por una noche. Sin embargo, esa posibilidad no siempre existe. En muchas ocasiones terminan durmiendo en bancas, portales, parques, edificios abandonados o tapias cercanas al primer cuadro de la ciudad.

Las historias que llevan a una persona a vivir en la calle son distintas. Algunas perdieron su empleo y nunca lograron recuperarse económicamente; otras enfrentan enfermedades que les impiden trabajar, padecen alguna adicción o viven con problemas de salud mental. También hay adultos mayores que, debido a su edad, encuentran cada vez menos oportunidades para conseguir un empleo formal.
Comerciantes del Centro comentan que la presencia de personas en situación de calle se ha vuelto parte del paisaje cotidiano. Algunos rostros son conocidos desde hace años, mientras que otros aparecen con el paso del tiempo, reflejando una problemática social que continúa creciendo y que requiere atención más allá de la asistencia temporal.
Se ha señalado que este fenómeno demanda una estrategia integral. Además de alimento o un refugio temporal, muchas personas necesitan atención médica, apoyo psicológico, rehabilitación en casos de adicciones y oportunidades reales para reincorporarse a la vida laboral y recuperar su autonomía.
Mientras tanto, el adulto mayor continúa su recorrido por las calles del Centro. En una mano sostiene el guare de palma con los dulces que espera vender; sobre la espalda carga un bulto amarrado con todas sus pertenencias, como si llevara consigo toda una vida. Cada venta representa la posibilidad de conseguir alimento, descansar bajo un techo o simplemente seguir adelante un día más. Una escena que se repite casi a diario en Chihuahua y que recuerda que detrás de cada persona en situación de calle existe una historia que pocas veces alguien se detiene a escuchar.

